19 de agosto de 2026

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Tres llamadas telefónicas y tres depósitos bancarios: así fue la estafa migratoria que terminó con el sueño de una familia en Alabama

Tres llamadas telefonicas y tres depositos bancarios asi fue la estafa migratoria que termino con el sueno de una familia en Alabama
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Un método de extorsión aplicado desde el interior de prisiones en Latinoamérica ha comenzado a afectar a familias de personas detenidas por agentes migratorios e ingresadas en centros de detención.

La familia de Ezequiel Martínez fue víctima de este engaño. Hace unos días recibieron una llamada en la que les notificaron que su familiar tenía la posibilidad de salir si pagaba una fianza. La oportunidad era única, por lo que era necesario juntar el dinero en dos horas, ya que ese era el plazo establecido por el juez.

Nivarda Martínez, esposa de Ezequiel, comentó a N+ Univisión que consideró que la llamada era real. Al mencionarle lo del pago, no lo dudó, porque hace unos meses un juez le negó la fianza a su esposo, por lo que esta ocasión pensó que era real. La ilusión de volver a ver a su esposo la motivó.

“Y era de la detención, por eso yo estaba segura de que sí, esto estaba trabajando bien”, comentó.

Ezequiel aplicaba para la fianza

Otro de los motivos por el cual no dudó en comenzar a juntar el dinero es que su esposo no tiene ningún récord, lo que ampliaba las posibilidades de que le dieran la fianza.

«Él no tiene mal récord. Él acaba de calificar para una fianza”, explicó.

Con la seguridad de volver a ver a su esposo, realizaron un primer depósito de 5,000 dólares.

Inmediatamente después recibieron una llamada. Una persona identificada como abogado les pidió que se trasladaran al centro de detención de Luisiana donde se encuentra Ezequiel.

La ilusión de la familia los impulsó a salir de inmediato. Manejaron toda la noche desde Alabama para llegar puntuales al lugar de la cita. Todo cambió cuando recibieron una tercera llamada al comenzar a salir el sol.

En la nueva comunicación les mencionaron que tenían que pagar una fianza de 4,800 dólares para que Ezequiel obtuviera la libertad. Sin recursos, echaron mano de primos, hermanos y amigos para obtener el dinero.

“Ustedes tienen que pagar un perdón. ¿Y ese perdón cómo es? No, pues son 4,800. ¡Córrele para la tienda!, dice, ve a depositar el dinero. Vamos a recolectar todo lo que haya. Pero dicen: ‘Mamá, que no se quede mi papá ahí’. Ellos bien felices”, recuerda la esposa.

Una vez que juntaron el dinero, realizaron el depósito por Zelle y Western Union. Una vez que se realizó el pago, no tuvieron ninguna respuesta o comunicación para saber cómo se estaba llevando a cabo el trámite. Desilusionada, la familia decidió regresar a su casa. En el trayecto de nueve horas recibieron una llamada más.