19 de agosto de 2026

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Esposo bajo sospecha por muerte de maestra en Colorado

Esposo bajo sospecha por muerte de maestra en Colorado
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LAKEWOOD, Colorado.— Cuando Patrick Theodore “Ted” Barnett llamó al 911 poco después de las seis de la mañana del 13 de agosto, presentó ante los operadores una escena desesperada. Su esposa, Lindsey Barnett, estaba dentro de la ducha, tenía el cuello cortado y no respiraba. En la vivienda también se encontraban los dos hijos pequeños de la pareja.

A primera vista, aquella podía parecer la descripción de una muerte autoinfligida. Pero cuando los primeros agentes comenzaron a recorrer la casa, la historia que encontraban delante de ellos parecía conducir hacia otro lugar.

Lindsey, una maestra de arte de 37 años que trabajaba con estudiantes de escuelas elementales de Lakewood, tenía una herida de entre cinco y seis pulgadas en la parte frontal del cuello. Cerca de su cuerpo había un cuchillo serrado. Sin embargo, la mayor cantidad de sangre no estaba allí.

Estaba en el dormitorio.

Los investigadores encontraron sangre sobre la cama, las sábanas y la almohada, además de lo que parecían ser coágulos. Desde allí se extendía un rastro hacia el baño. Cerca de la cama apareció también una huella ensangrentada que los agentes describieron como pequeña y aparentemente femenina. Una planta estaba derribada y parte de la tierra había sido desplazada en dirección al baño.

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Lindsey Barnett, de 37 años y residente de Lakewood, Colorado, aparece en una fotografía durante una excursión por la montaña. Fue hallada sin vida en su domicilio el 13 de agosto de 2026.

El contraste comenzó a convertirse en una pieza central del caso. Mientras el dormitorio mostraba señales de una fuerte pérdida de sangre, alrededor del cuerpo de Lindsey había comparativamente poca.

Los detectives encontraron además lesiones en distintas partes de su cuerpo: moretones en brazos, piernas, espalda y caderas, una lesión reciente en una rodilla, un rasguño en el hombro y una cortadura en un dedo que uno de los investigadores consideró compatible con una herida defensiva.

También comenzaron a mirar con atención al esposo.

Barnett tenía rasguños y cortes recientes en el brazo, pecho, abdomen y cerca de la clavícula. Los investigadores observaron además lo que parecía sangre seca en su cuello, dentro de la barba y detrás de una oreja. Sus manos, sin embargo, estaban limpias, pese a que había dicho que había manipulado a Lindsey mientras trataba de comprobar si tenía pulso.

Barnett contó que el matrimonio atravesaba problemas desde hacía meses y que ambos dormían separados. Él permanecía en el sótano y Lindsey utilizaba el dormitorio principal. Aseguró que aquella mañana escuchó correr el agua de la ducha, subió y encontró a su esposa herida.

Pero la investigación abrió otra grieta en su relato.

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La policía de Lakewood arrestó a Patrick Theodore Barnett por la muerte de su esposa, Lindsey Barnett.

Una mujer llamó posteriormente a la policía preocupada porque no lograba comunicarse con Barnett y se identificó como su novia. Dijo que él le había contado que estaba divorciándose y que Lindsey ya no vivía en la casa. Durante su primera conversación con los detectives, Barnett había negado que existiera una relación extramarital. Más tarde reconoció la relación y afirmó que su esposa lo sabía.

La madre de Lindsey ofreció otra perspectiva. Según declaró a los investigadores, su hija nunca le había manifestado intenciones suicidas y estaba haciendo planes para el nuevo año escolar. También describió una relación matrimonial deteriorada y aseguró que Barnett podía ser verbalmente abusivo y controlador.

Para los detectives, las piezas terminaron formando una hipótesis distinta a la presentada durante aquella llamada al 911: Lindsey habría sufrido la herida mortal en el dormitorio y posteriormente habría sido trasladada hasta la ducha.

Barnett, de 40 años, fue detenido ese mismo día y permanece bajo custodia sin derecho a fianza, señalado por asesinato en primer grado. La acusación representa por ahora la posición de los investigadores y deberá ser probada ante un tribunal.

Mientras comienza ese proceso, dos escuelas de Colorado enfrentan otra realidad. Lindsey Barnett no regresará a sus aulas.

Sus estudiantes esperaban encontrar nuevamente a la maestra que les enseñaba arte. En cambio, el inicio del año escolar llegó acompañado por una muerte, una investigación y una pregunta que ahora será la justicia la encargada de responder.