21 de agosto de 2026

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Dirigentes del PRM sin empleos mientras Abinader cambia de asiento a los mismos funcionarios

Dirigentes del PRM sin empleos mientras Abinader cambia de asiento a los mismos funcionarios
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SANTO DOMINGO.- Mientras numerosos dirigentes del Partido Revolucionario Moderno (PRM) continúan desempleados, esperando una oportunidad o temiendo ser cancelados, el presidente Luis Abinader sigue reorganizando su Gobierno con figuras conocidas. Los decretos cambian los nombres colocados sobre las puertas de los despachos, pero muchos de sus beneficiarios permanecen dentro del mismo tren gubernamental, trasladados de un ministerio a una dirección o de una institución a otra.

Abajo, la realidad es diferente. Allí permanecen dirigentes altos, medios y militantes de base que aseguran haber trabajado durante años para llevar al PRM al poder, pero todavía no han conseguido entrar a la administración pública. Otros lograron emplearse y ahora viven bajo la incertidumbre que acompaña la llegada de cada nuevo funcionario reciclado.

La inconformidad se arrastra desde las primeras semanas del Gobierno iniciado en agosto de 2020, cuando comenzaron los reclamos porque militantes perremeístas permanecían fuera mientras personas vinculadas a administraciones anteriores conservaban sus posiciones.

Abinader respondió entonces que había llegado al Palacio Nacional con los perremeístas, pero era presidente de todos los dominicanos. También advirtió que el Estado no podía convertirse en un botín político. Aquella posición estableció una separación necesaria entre la militancia y el servicio público, pero no consiguió apagar un disgusto que lleva seis años creciendo dentro de la organización oficialista.

La tensión volvió a quedar expuesta el 9 de enero de 2026, cuando Alfredo Pacheco, presidente de la Cámara de Diputados y miembro de la Dirección Ejecutiva del PRM, denunció desde el hemiciclo que dirigentes y técnicos de base estaban siendo cancelados después de los cambios institucionales. Citó el caso de la Dirección General de Impuestos Internos tras la designación de Pedro Porfirio Urrutia y cuestionó que militantes preparados fueran desplazados para favorecer a funcionarios que calificó de arribistas.

Pacheco reveló que había comunicado su disgusto directamente al presidente Abinader y aseguró que expresaba lo que muchos dirigentes callaban por temor a las consecuencias.

Mientras las bases respaldaban su reclamo, los decretos mostraban cómo los cargos principales continuaban circulando entre figuras conocidas. Eduardo “Yayo” Sanz Lovatón pasó de Aduanas al Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, mientras Nelson Arroyo, quien anteriormente había encabezado el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones, fue colocado al frente de Aduanas.

Luis Miguel De Camps dejó el Ministerio de Trabajo para dirigir Educación; Gloria Reyes pasó de Supérate al Ministerio de la Mujer; Roberto Ángel Salcedo salió de Propeep para encabezar Cultura, y Jean Luis Rodríguez fue trasladado de la Autoridad Portuaria Dominicana al Ministerio de Vivienda.

Samuel Pereyra y Leonardo Aguilera prácticamente intercambiaron posiciones. Pereyra salió de la presidencia ejecutiva del Banco de Reservas hacia el Consejo de Administración de Refidomsa, mientras Aguilera dejó Refidomsa para ocupar la presidencia ejecutiva del banco estatal.

Sin embargo, el recorrido de Víctor “Ito” Bisonó terminó convertido en el ejemplo más visible. Desde la llegada del PRM al poder, Abinader lo ha colocado sucesivamente al frente de tres ministerios. Industria, Comercio y Mipymes, Vivienda, Hábitat y Edificaciones y, desde el 16 de agosto de 2026, Relaciones Exteriores.

Las rotaciones forman parte de las facultades constitucionales del presidente y no representan por sí mismas una irregularidad. Sin embargo, han fortalecido la percepción de que las oportunidades más importantes circulan entre un grupo reducido, mientras dirigentes medios y militantes de base continúan esperando.

Paul Maldonado volvió a colocar el problema sobre la mesa el 17 de agosto. Advirtió que un cambio de funcionario no debía hacer parecer que también había cambiado el Gobierno y reclamó que los servidores capacitados dejaran de vivir bajo la amenaza de ser cancelados con cada decreto.

Nueva York

En Nueva York, el disgusto encontró un terreno todavía más delicado. A la disputa entre quienes exigen una convención para escoger la dirección seccional y quienes favorecen el consenso se sumaron las quejas de dirigentes que dicen haber sido olvidados en los empleos gubernamentales y consulares.

La existencia de numerosos aspirantes, los llamados públicos a la unidad y los grupos vinculados a diferentes proyectos presidenciales revelan una organización dividida. Todavía no está demostrado que la falta de empleos sea la única causa de esa fractura, pero el reclamo aparece repetidamente dentro del conflicto.

La discusión ya no se limita a quién recibió un nombramiento. Lo que comienza a ponerse en duda es si quienes recorrieron barrios, en el exterior, cientos de millas, organizaron locales, defendieron al partido y buscaron los votos todavía no se sienten representados por el Gobierno que ayudaron a construir.