27 de abril de 2026

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“Vergonzoso”: Ernesto Jerez cuestiona el manejo del Quisqueya

estadio Quisqueya Juan Marichal
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En marzo de 2026, tras una inversión pública para acondicionar el estadio Quisqueya Juan Marichal en Santo Domingo con motivo de dos partidos de exhibición del equipo dominicano contra los Tigres de Detroit en preparación para el Clásico Mundial de Béisbol, la imagen era de orgullo: un terreno listo para recibir a la afición y a figuras del béisbol.

Esa intervención implicó un aporte del Estado dominicano de 500,000 dólares (aprox. 31 millones de pesos), destinado a moderadas mejoras para asegurar la celebración de esos encuentros de alto perfil.

Un mes después, tras un evento musical celebrado en el recinto, las fotografías del estadio muestran una realidad muy distinta: un césped seriamente dañado y el área en condiciones deplorables. El contraste, dicen los comentaristas deportivos que analizaron las imágenes en vivo, no es de décadas sino de semanas. “Eso es inaceptable”, declaró el ministro de deportes Kelvin Cruz, sintetizando la indignación generalizada.

Causas y responsabilidades
Los panelistas coincidieron en que el problema no es la celebración de conciertos per se —actividad común en estadios de todo el mundo— sino la gestión posterior. Señalaron dos factores determinantes:

– Negligencia en los protocolos post-evento: según el análisis, las protecciones colocadas sobre el césped para eventos artísticos no se retiraron con la prontitud debida; permanecieron varios días, agravando el daño al terreno en lugar de restaurarlo.
– Falta de una entidad responsable y continuidad administrativa: muchos estadios en República Dominicana pasaron de administración municipal a patronatos que rotan anualmente entre equipos (por ejemplo, Leones del Escogido y Tigres del Licey). Ese esquema, dijeron los panelistas, diluye la rendición de cuentas y dificulta el mantenimiento sistemático.

Impacto y contexto
El daño al Quisqueya tiene implicaciones prácticas y simbólicas. En lo inmediato, pone en riesgo la viabilidad de albergar torneos internacionales —la Liga Dominicana ya expresó dudas sobre recibir la Serie del Caribe— y complica la realización del béisbol en los próximos Juegos Centroamericanos y del Caribe, programados para usar ese escenario. A escala simbólica, la escena hiere la reputación de la República Dominicana como potencia del béisbol fuera de Estados Unidos, un golpe que los comentaristas calificaron de vergonzoso y decepcionante.

Cuánto costó y qué se invirtió
Además del monto de 500,000 dólares aportados por el Estado para el Clásico, el debate destacó que el uso intensivo del estadio sin medidas de protección y sin contratos claros de responsabilidad termina haciendo que la inversión pública se diluya y se convierta en gasto recurrente en reparaciones.

Propuestas y recomendaciones
Los analistas propusieron medidas claras para evitar repeticiones:

– Establecer un ente gestor con responsabilidad técnica y capacidad de supervisión permanente, no rotativa por año.
– Exigir pólizas de seguro y cláusulas contractuales estrictas a los organizadores de eventos artísticos que incluyan remediación inmediata y sanciones por incumplimiento.
– Protocolos operativos estándar: tiempos máximos para retirar protecciones al césped, supervisión técnica post-evento y planes de mantenimiento preventivo.
– Transparencia y rendición de cuentas sobre el uso de fondos públicos destinados a infraestructura deportiva.

El caso del estadio Quisqueya Juan Marichal pone en evidencia una falla de gestión más que un problema inherente al uso múltiple de recintos deportivos. La posibilidad de combinar deportes y espectáculos existe y funciona en otras plazas del mundo, pero exige planificación, normas claras y responsables que garanticen que una inversión pública se conserve y rinda frutos. Si no se actúa con rigor, la consecuencia será pérdida de oportunidades deportivas internacionales y mayor gasto público para remediar daños que podrían evitarse.