Las protestas contra los prolongados apagones eléctricos se extendieron en las últimas horas por distintos sectores de La Habana, en medio de una de las peores crisis energéticas que enfrenta Cuba en años y que mantiene a miles de familias sin electricidad durante más de 20 horas diarias.
Las manifestaciones comenzaron hace dos días en San Miguel del Padrón, uno de los municipios populares de la capital cubana, y posteriormente se multiplicaron en zonas como Vedado, Playa, Marianao, Guanabacoa y La Víbora, según videos y reportes difundidos en redes sociales.
Las imágenes muestran barricadas improvisadas, fogatas y ciudadanos golpeando calderos mientras expresaban su descontento por la situación eléctrica y las difíciles condiciones de vida que enfrenta la población.
En San Miguel del Padrón, la policía intervino para dispersar las protestas luego de que manifestantes responsabilizaran públicamente al Gobierno cubano por la crisis energética y el deterioro de las condiciones cotidianas.
La gravedad de la situación fue reconocida por el propio ministro de Energía y Minas de Cuba, Vicente de la O Levy, quien admitió en televisión nacional que los apagones superan las 20 horas diarias en algunos sectores de La Habana.
“Sabemos que hay malestar por los apagones. La situación es muy tensa y los calores siguen aumentando. Necesitamos combustible”, declaró el funcionario.
Según explicó, cuando el servicio eléctrico es restablecido, apenas permanece activo durante unas cuatro horas antes de producirse nuevos cortes de larga duración.
La crisis ha afectado gravemente actividades básicas de la población, incluyendo la conservación de alimentos, el bombeo de agua, la cocción de comida y el descanso en medio de las altas temperaturas del verano.
Incluso el diario oficial Granma reconoció que el Sistema Eléctrico Nacional atraviesa “uno de sus momentos más críticos”, algo poco habitual en la prensa estatal cubana.
“El país enfrenta dificultades para cocinar, conservar alimentos, bombear agua o descansar en medio de largas horas sin electricidad”, admitió el periódico del Partido Comunista de Cuba.
El Gobierno cubano atribuye la crisis principalmente a la escasez de combustible y al endurecimiento de las sanciones económicas y energéticas impuestas por Estados Unidos.
Según las autoridades, la situación se agravó tras el cambio en la relación entre Washington y Caracas, que habría reducido significativamente el suministro petrolero venezolano a la isla.
Durante años, Cuba recibió combustible subsidiado desde Venezuela a cambio de cooperación en inteligencia, seguridad y misiones médicas.
El ministro de Energía explicó que, en los últimos meses, uno de los pocos envíos importantes de petróleo provino de Rusia, con aproximadamente 100 mil toneladas de crudo enviadas por Moscú.
Sin embargo, reconoció que esas reservas ya se agotaron y que el país enfrenta nuevamente un escenario “extremadamente complejo”.
Las autoridades también advirtieron sobre el deterioro de infraestructuras clave del sistema eléctrico cubano, incluyendo la termoeléctrica Antonio Guiteras, considerada una de las más importantes del país.
Según el Gobierno, la falta de mantenimiento podría provocar daños irreversibles en esa planta energética.
La crisis energética ocurre además en medio de un fuerte deterioro económico, escasez de alimentos, inflación y creciente malestar social dentro de Cuba.
Las protestas recuerdan otros episodios de tensión social registrados en la isla en los últimos años, donde los apagones y las dificultades económicas han servido como detonantes de manifestaciones populares.
Hasta el momento, las autoridades cubanas no han informado oficialmente sobre detenidos o heridos durante las recientes protestas en La Habana.