La coalición gubernamental del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, presentó un proyecto de ley para disolver la Knéset, el Parlamento israelí, y convocar elecciones anticipadas en medio de una creciente crisis política con los partidos ultraortodoxos por la exención del servicio militar obligatorio para estudiantes de escuelas religiosas judías.
La iniciativa fue registrada por el presidente parlamentario de la coalición, Ofir Katz, integrante del partido Likud de Netanyahu, junto a diputados de las distintas organizaciones que conforman el Gobierno israelí.
El proyecto contempla la disolución de la vigésimo quinta Knéset antes de que concluya oficialmente su mandato, aunque todavía no fija una fecha específica para las elecciones.
De acuerdo con el texto legislativo, los comicios deberán celebrarse en una fecha que será definida posteriormente por la Comisión de la Knéset y no antes de 90 días después de la aprobación definitiva de la ley.
La maniobra política ocurre luego de que partidos de oposición presentaran iniciativas similares para adelantar las elecciones generales previstas originalmente para el 27 de octubre.
La crisis dentro de la coalición gobernante se intensificó tras el anuncio del movimiento ultraortodoxo Déguel Hatorá, integrante del partido Judaísmo Unido de la Torá y aliado clave de Netanyahu, de apoyar cualquier propuesta dirigida a disolver el Parlamento debido a la falta de avances en una legislación que garantice la exención militar de los estudiantes de yeshivás, las tradicionales escuelas talmúdicas judías.
Hasta ahora, muchos estudiantes ultraortodoxos han estado exentos del servicio militar obligatorio en Israel, una situación que históricamente ha generado fuertes divisiones dentro de la sociedad israelí.
Días antes, Netanyahu había indicado que no tenía intención de impulsar una ley que mantuviera automáticamente fuera del Ejército a los alumnos de estas instituciones religiosas, lo que provocó tensiones con sus socios ultraortodoxos.
El proyecto presentado por la coalición busca mantener el control tanto del proceso legislativo como del calendario electoral frente a los intentos de la oposición de acelerar una votación preliminar sobre la disolución parlamentaria.
La propuesta fue respaldada también por legisladores de los partidos ultraortodoxos Shas y Judaísmo Unido de la Torá, así como por miembros de Sionismo Religioso, Otzma Yehudit y Nueva Esperanza, lo que alimentó especulaciones sobre posibles acuerdos internos entre Netanyahu y sus aliados religiosos pese a las diferencias públicas sobre el servicio militar.
Según las normas parlamentarias israelíes, el proyecto deberá superar una lectura preliminar y posteriormente tres votaciones adicionales antes de convertirse en ley.
La votación preliminar está prevista para la próxima semana en el pleno de la Knéset, aunque la fecha definitiva dependerá de la agenda parlamentaria.
Si finalmente se aprueba la disolución del Parlamento, Israel deberá celebrar elecciones en un plazo máximo de cinco meses.
En medio de la crisis política, Netanyahu también negó rumores sobre un supuesto deterioro grave de su salud y aseguró que se encuentra “en excelente estado”, luego de meses de especulaciones sobre posibles problemas médicos.