Brasilia.- La Corte Suprema de Brasil autorizó la apertura de una nueva investigación contra Fábio Luís Lula da Silva, conocido como Lulinha e hijo mayor del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, por presuntos delitos de tráfico de influencias y corrupción, en un caso que vuelve a colocar a la familia presidencial bajo el escrutinio de la justicia.
La decisión fue tomada por el magistrado André Mendonça, quien dio luz verde a la Policía Federal para investigar si Lulinha utilizó su cercanía con el mandatario para favorecer gestiones de empresarios vinculados al sector de medicamentos elaborados con cannabidiol (CBD) ante el Ministerio de Salud y otras dependencias del Gobierno. Según las pesquisas preliminares, el objetivo habría sido facilitar la obtención de contratos públicos, aunque las autoridades señalan que esos acuerdos finalmente no llegaron a concretarse.
Las investigaciones también examinan la relación de Lulinha con el empresario Antônio Carlos Camilo Antunes, conocido como «Careca do INSS», quien ya es investigado por un presunto esquema de desvío de fondos públicos. La Policía Federal busca determinar si existió un uso indebido de influencia política para beneficiar intereses privados.
La defensa de Fábio Luís Lula da Silva rechazó las acusaciones y aseguró que aún no había sido notificada oficialmente sobre la investigación. Sus abogados calificaron el proceso como una «expedición de pesca» y sostuvieron que no existen pruebas que sustenten las sospechas en su contra.
Por su parte, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva afirmó que su hijo no recibirá ningún trato privilegiado y que deberá demostrar su inocencia si así lo determina la justicia, al reiterar que «todos son iguales ante la ley».
La nueva investigación se produce en un momento de alta tensión política en Brasil, a pocos meses de las elecciones presidenciales de octubre de 2026, en las que Lula busca la reelección en una contienda marcada por una fuerte polarización política.