El Tribunal Supremo de España condenó al exministro de Transportes José Luis Ábalos a 24 años y tres meses de prisión por su participación en una trama de corrupción relacionada con la compra de mascarillas durante la pandemia de COVID-19 y por la contratación irregular de personas en empresas públicas.
La sentencia, aprobada por unanimidad por los siete magistrados que integraron el tribunal, también impone 19 años y ocho meses de cárcel al exasesor ministerial Koldo García. En ambos casos, el tiempo máximo efectivo de cumplimiento será de 16 años y medio para Ábalos y 15 años para García.
El tercer acusado, el empresario Víctor de Aldama, recibió una condena de cuatro años y medio de prisión. Sin embargo, el Supremo suspendió el cumplimiento de esa pena debido a su colaboración con la investigación.
Aldama evitará la cárcel por colaborar con la Justicia
El tribunal condicionó la suspensión de la pena a que Aldama no cometa nuevos delitos, presente un informe semestral sobre sus actividades y complete un año de trabajos en beneficio de la comunidad.
Los magistrados valoraron que el empresario reconociera su participación en la trama y aportara información considerada clave para esclarecer los hechos.
En la sentencia, el Supremo sostiene que este tipo de colaboración resulta fundamental para combatir los casos de corrupción y facilitar el avance de las investigaciones.
La trama de los contratos de mascarillas
La investigación concluyó que la empresa Soluciones de Gestión, vinculada a Aldama, obtuvo contratos para suministrar 13 millones de mascarillas a Puertos del Estado y Adif, organismos dependientes del Ministerio de Transportes durante la gestión de Ábalos.
Según la resolución judicial, el empresario recibió 6,6 millones de euros en comisiones, dinero que posteriormente utilizó para realizar pagos y entregar sobornos a los otros implicados.
El Supremo da por probado que Ábalos solicitó dos millones de euros, mientras que Koldo García pidió 500.000 euros. Además, considera acreditado que Aldama entregó 10.000 euros mensuales a ambos entre octubre de 2019 y junio de 2022.
Contrataciones irregulares y pago de viviendas
La sentencia también declara culpable a Ábalos por favorecer la contratación de personas vinculadas a su entorno en empresas públicas.
Entre los casos citados figura la incorporación de su expareja Jéssica Rodríguez a las empresas Ineco y Tragsatec, así como la contratación de Claudia Montes en Logirail.
El tribunal también concluyó que la organización asumió el pago del alquiler de una vivienda para Jéssica Rodríguez y financió el uso de inmuebles en Marbella y La Línea de la Concepción, que, según la investigación, fueron utilizados por el exministro durante gestiones relacionadas con el rescate de Air Europa y otros asuntos empresariales.
Una sentencia firme
La resolución del Tribunal Supremo es definitiva y no admite recursos.
En el fallo, los magistrados consideran a Ábalos y Koldo García responsables de los delitos de organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias.
Además, advierten que los hechos provocaron un grave deterioro de la confianza ciudadana en las instituciones y destacan que la corrupción afecta directamente la credibilidad del sistema democrático.
Tras conocer la sentencia, Víctor de Aldama valoró positivamente la decisión judicial y expresó su deseo de que otros implicados colaboren con las autoridades en futuras investigaciones.
Caso Koldo y la República Dominicana
La trama de corrupción del caso Koldo extendió sus tentáculos al otro lado del Atlántico. Un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil incorporado al sumario en el que se investiga la presunta venta fraudulenta de mascarillas a diversos organismos de la administración detalla que el empresario Víctor de Aldama usó su “capacidad de influencia” sobre Koldo García, exasesor del que fuera ministro de Transportes José Luis Ábalos, para hacer negocios en República Dominicana en el verano de 2020, durante lo peor de la pandemia de la covid-19.
El documento policial recoge varias conversaciones de WhatsApp entre Aldama y García, en las que el primero apremia a este en julio de 2020 para que el ministro llame al presidente del país caribeño [unos días antes se habían celebrado elecciones y había sido elegido Luis Abinader] para poder hacer negocios: “Llamar (sic) al Puto presidente de RD, que tenéis allí una persona que, sin conoceros de nada, ha dado todo y más”. Los autores del informe recuerdan que Aldama pagaba desde, al menos, octubre de 2019 al exasesor de Ábalos 10.000 euros en efectivo, “una suerte de nómina que permitía la petición de favores” como la que la gestión para allanar sus negocios en la República Dominicana.
El UCO detalla que el cruce de mensajes entre ambos para hacer negocios en el país caribeño se inicia el 8 de julio de aquel año, cuando Aldama le envía a García el número de teléfono del presidente de la República Dominicana. “Luis [Abinader] presidente RD es el suyo directo. Todo el mundo tiene el político y este es el personal”, le advierte el empresario, quien a continuación le pide que le avise cuando el ministro llame a mandatario extranjero: “Cuando el jefe vaya a llamar, necesito saberlo con una hora más o menos, por favor”. El entonces mano derecha de Ábalos le pregunta cómo hacer la llamada y si no sería mejor que estuviera él presente e, incluso, hacerla desde su móvil. “Prefiero que estés tú”, le insiste García. Sin embargo, Aldama descarta esa opción porque va a estar fuera de Madrid varios días, pero para no demorar la comunicación ―“las cosas se enfrían, ya sabes”― plantea la posibilidad de una llamada a tres.
Al día siguiente, Aldama vuelve a preguntar a García sobre la llamada de Ábalos a Abinader ―“por cierto, ¿cuándo se va a llamar a el (sic) presidente de RD?“―, pero este le pide paciencia: “Estoy en ello. Espera un poco, por favor”. El informe de la UCO destaca que, como esa comunicación del ministro con el presidente electo dominicano sigue sin producirse, el empresario vuelve a escribir 24 horas después al exasesor, ya en tono imperativo. Finalmente, el 14 de julio, después de que Aldama volviera a preguntar si el ministro había llamado a Abinader, García le confirma que sí.
El documento policial detalla que “unos meses más tarde de la petición de Víctor de Aldama a Koldo para que se hablase a nivel ministerial con el presidente de la República Dominicana, Ignacio Díaz [socio del empresario] se pone en contacto directo con el citado presidente para presentarse” y ofrecerle sus servicios para conseguir material contra la covid tras aclararle que su contacto se lo ha dado la mano derecha de Ábalos. “Finalmente, sí se llegó a producir una relación contractual [de las sociedades de Aldama] con la República Dominicana”, recalca la Guardia Civil.