El Banco Central Europeo (BCE) revisará al alza sus proyecciones de inflación en el nuevo cuadro macroeconómico para la zona euro que dará a conocer en junio.
El 11 de junio también se celebra la reunión del Consejo de Gobierno de la institución, que podría subir los tipos en respuesta al impacto de la guerra de Oriente Próximo tras un año de estabilidad de las tasas.
El economista jefe del BCE, el irlandés Philip Lane, acaba de adelantar que lo más probable sea que en junio revisen al alza las previsiones de inflación.
Además apunta que la subida de los precios del petróleo ha superado las proyecciones de marzo, mientras que el efecto en la evolución del gas ha sido relativamente limitado.
En este sentido, para Lane existen varios factores relacionados con la guerra de Irán que demuestran que las perspectivas macroeconómicas «han empeorado», con un aumento de la incertidumbre, así como menor consumo e inversión como consecuencia de los altos precios de la energía.
La guerra impulsa los tipos
«Un conflicto prolongado en Oriente Medio podría derivar en un periodo aún más prolongado de debilidad económica», resume el economista irlandés, señalando que, si bien este riesgo ya se había incorporado a las previsiones de marzo en cierta medida, en junio se evaluará si son necesarias nuevas revisiones.
«Prevemos efectos indirectos más allá de los precios de la energía», añade el ejecutivo del BCE, advirtiendo de que si esto, a partir de una crisis energética, se convierte en un problema inflacionario más generalizado, «sería un asunto grave» y reiterando que la rapidez con que se resuelva la guerra será clave.
De todos modos, el BCE no se compromete de antemano con ninguna decisión, Lane considera que solo es posible ignorar la situación si la perturbación en el suministro de energía fuera pequeña y temporal, mientras que si es persistente, aunque de magnitud moderada, podría ser apropiada alguna respuesta en los tipos de interés.
El BCE llama a la calma
Aunque llama a la calma alegando que la subida será «limitada y no un ciclo completo de endurecimiento monetario» y solo si la perturbación se agrava y se extiende de forma no lineal se necesitaría una respuesta de política monetaria más contundente.
«Cuanto más se prolongue el conflicto, menos probable será el escenario más benigno», advierte el economista jefe del BCE, para quien es probable que los precios del petróleo se mantengan elevados durante más tiempo que lo previsto en marzo.
En cualquier caso, sea cual sea la decisión de la reunión del próximo 11 de junio, Lane sostiene que las decisiones posteriores, en julio y septiembre, irán dependiendo de los datos.