El nuevo Gobierno colombiano ha dado su primer golpe de timón en política exterior apenas unas horas después de la toma de posesión de Abelardo de la Espriella. La Cancillería de Colombia ha confirmado el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, un giro diplomático que marca distancia con la línea seguida durante el mandato de Gustavo Petro.
El anuncio se ha producido durante el primer contacto oficial entre el vicepresidente colombiano, José Manuel Restrepo, y el canciller Omar Bula, con el ministro de Asuntos Exteriores marroquí. Según ha trasladado la propia Cancillería, Colombia pretende «revitalizar» su relación con Rabat bajo una perspectiva de largo plazo, con la convicción de que el acercamiento bilateral beneficiará directamente los intereses del pueblo colombiano.
De la Espriella juró su cargo este viernes como presidente de Colombia en un acto celebrado en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, en pleno Valle del Cauca, dejando de lado la costumbre de celebrar la ceremonia en Bogotá.
«Juro a Dios y prometo al pueblo cumplir fielmente la Constitución y las leyes de Colombia», pronunció el abogado conservador ante el presidente del Congreso, Honorio Henríquez, quien le impuso acto seguido la banda presidencial. El nuevo mandatario fue recibido con una sonora ovación por los asistentes al acto, momento que aprovechó para saludar a su familia.
De forma simultánea al juramento, el Ejército colombiano disparó los tradicionales 21 cañonazos de salva con los colores de la bandera nacional desde la Escuela Militar de Cadetes José María Córdova, en Bogotá, en un guiño protocolario a la ceremonia que se desarrollaba a cientos de kilómetros de la capital.
Programa de ruptura
El nuevo presidente colombiano accede al Palacio de Nariño tras derrotar en la segunda vuelta de las elecciones de junio al senador Iván Cepeda, delfín político de Petro. Su campaña se asentó sobre tres ejes: un endurecimiento sin matices frente a los grupos armados y el narcotráfico, una reducción del aparato estatal que podría alcanzar el 40% y la reactivación del sector petrolero y gasístico, castigado durante los últimos años.
De la Espriella ha defendido además la necesidad de romper con la política de negociación con grupos armados impulsada por Petro, al considerar que el proceso de paz no ha arrojado los resultados que se prometieron a los colombianos.