6 de junio de 2026

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Carlos III evaluará las propiedades gratuitas que ocupan las hijas del príncipe Andrés

principe Andres
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Londres, (EFE) – El rey Carlos III revisará este año las condiciones bajo las cuales sus sobrinas, las princesas Beatrice y Eugenie, ocupan dos propiedades de la Corona británica sin costo de alquiler, según informó el diario The Times.

La medida surge en medio de una creciente controversia sobre las finanzas de la monarquía y los beneficios otorgados a algunos miembros de la familia real.

La información se conoce después de que la Oficina Nacional de Auditorías divulgara un informe que reveló que el príncipe Andrés subarrendó durante dos décadas tres viviendas rurales ubicadas dentro de la finca de Royal Lodge, por la que pagaba un alquiler simbólico conocido como “grano de pimienta”.

El mismo informe también señaló que las princesas Beatrice y Eugenie, hijas del príncipe Andrés y de Sarah Ferguson, ocupan gratuitamente dos propiedades situadas dentro de los palacios de Kensington y St. James.

Estos privilegios fueron concedidos originalmente por la fallecida reina Isabel II y se han mantenido durante el reinado de Carlos III.

Hasta ahora, las medidas adoptadas por la Casa Real contra el príncipe Andrés tras su vinculación con el fallecido financiero estadounidense Jeffrey Epstein no se han extendido a sus hijas, quienes conservan sus títulos de princesas y determinados beneficios asociados a la familia real.

Sin funciones oficiales

De acuerdo con The Times, el monarca estudiará la situación de ambas propiedades durante este año, aunque todavía no existe una decisión definitiva sobre posibles cambios.

Beatrice, de 37 años, y Eugenie, de 36, no desempeñan funciones oficiales dentro de la monarquía británica, pese a conservar el tratamiento de princesas.

Además, ambas disponen de otras residencias en Inglaterra y Portugal, por lo que las propiedades reales son utilizadas de manera ocasional.

La revisión forma parte de los esfuerzos de Carlos III por fortalecer la transparencia y la supervisión de los recursos vinculados a la Casa Real británica, en un contexto de creciente escrutinio público sobre los gastos y privilegios de sus miembros.