Estados Unidos volvió a endurecer su presión sobre Irán con el restablecimiento del bloqueo marítimo a los puertos de la República Islámica, una decisión que marca una nueva escalada en la confrontación entre ambas naciones y reaviva las preocupaciones internacionales por la estabilidad del estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes para el suministro mundial de petróleo.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que las fuerzas navales retomarán las operaciones de vigilancia, interceptación y desvío de cualquier embarcación cuyo origen o destino sea un puerto iraní. Según el anuncio, los buques que acaten las instrucciones podrán continuar su trayecto, mientras que aquellos que se nieguen a obedecer podrán ser inmovilizados mediante acciones militares.
Aunque Washington define la medida como un bloqueo naval, aclaró que no implica el cierre del estrecho de Ormuz ni la paralización del tránsito comercial internacional. El objetivo se centra exclusivamente en impedir el comercio marítimo con Irán, mientras se mantiene abierto el paso para las embarcaciones que no mantengan vínculos comerciales con ese país.
La decisión llega después de que el presidente Donald Trump diera por terminado el entendimiento alcanzado en junio, al considerar que Teherán continuó atacando buques mercantes en las inmediaciones del estrecho pese a los compromisos asumidos para reducir las hostilidades.
El anuncio coincide con una intensificación de las operaciones militares estadounidenses. Durante los últimos días, Washington informó ataques contra aproximadamente 140 objetivos militares iraníes y confirmó el uso operativo de drones marítimos para destruir un centro de mantenimiento de submarinos y embarcaciones en Bandar Abbas, considerado el principal puerto militar de Irán.
La respuesta iraní no se hizo esperar. Autoridades militares aseguraron que no cederán el control sobre el estrecho de Ormuz y reiteraron que cualquier intento de modificar la situación mediante acciones militares encontrará una respuesta. Además, Irán ha incrementado los ataques contra embarcaciones en la zona y lanzó misiles y drones contra bases estadounidenses y países aliados en la región.
Más allá del plano militar, el restablecimiento del bloqueo podría tener consecuencias económicas de alcance global. El aumento del riesgo para las navieras que operan con Irán podría elevar los costos de los seguros marítimos y del transporte internacional, mientras los mercados siguen atentos a cualquier incidente en una vía por la que, antes del conflicto, transitaba cerca de una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo.
A este escenario se suma el anuncio de Donald Trump de aplicar un cargo equivalente al 20 % del valor de la carga a los buques que soliciten protección estadounidense para atravesar el estrecho de Ormuz, una iniciativa que podría incrementar aún más los costos del comercio marítimo y profundizar la disputa por el control de una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.