Los cinco franceses que viajaban en el ‘Hondius’ han aterrizado este domingo en el aeropuerto de Le Bourget, cerca de París, y han sido trasladados de inmediato al hospital Bichat, en la capital. Poco después, el primer ministro, Sébastien Lecornu, ha informado, por medio de la red X, de que uno de ellos ha presentado síntomas en el avión, sin especificar cuáles.
La intención inicial era que los cinco repatriados permanecieran 72 horas en observación y para efectuar análisis, y que si continuaban asintomáticos y las pruebas eran satisfactorias, podrían ir a sus domicilios, bajo aislamiento y control de las autoridades sanitarias durante 42 días. Esto podría verse en cuestión tras la noticia de los síntomas de uno de ellos, aunque habrá de verificarse si es o no hantavirus, pues los síntomas iniciales son parecidos a otras infecciones.
En una intervención durante el telediario de France 2, la ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, dijo que el resultado del test al pasajero sintomático se conocerá en un plazo de 24 horas. Los síntomas “pueden ser potencialmente compatibles con los del hantavirus”, matizó. La ministra agregó que los cinco pasajeros son catalogados de “alto riesgo”, por ser casos de contacto, y por eso se han adoptado medidas estrictas para evitar contagios. Rist admitió que no existe una vacuna contra el hantavirus pero se está investigando para obtenerla.
El grupo de franceses voló desde Tenerife en un Falcon 900 fletado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y acondicionado para las circunstancias. Para el traslado al hospital Bichat, el centro de referencia para enfermedades infecciosas, se utilizaron cinco ambulancias, una para cada pasajero. El convoy fue escoltado por la policía.
En paralelo a la llegada a Le Bourget, hubo una reunión extraordinaria en el palacio de Matignon convocada por el Lecornu con los titulares de Sanidad, Interior y Asuntos Exteriores para analizar la situación y prever si hubiera que tomar alguna medida adicional en el futuro. El encuentro fue también para preparar las medidas legales que fuercen a la cuarentena, si es necesario. Se trata, en concreto, de un decreto para regular el aislamiento en los casos de contacto y proteger así a la población de una extensión del virus.
Casi todos los especialistas consultados estos días por los medios franceses han tratado de tranquilizar a la población, insistiendo en el riesgo muy escaso de que el brote se convierta en una epidemia generalizada y descartando una evolución como la covid.