La eurodiputada italiana Ilaria Salis, perteneciente a The Left —el mismo grupo parlamentario en el que se integra Sumar, socio del Gobierno de Pedro Sánchez—, ha afirmado sin tapujos en un debate sobre Ceuta en el Parlamento Europeo que «Ceuta no es España ni es Europa».
El debate sobre la insostenible invasión de Ceuta tras la entrada masiva de miles de inmigrantes ilegales a finales de julio se ha convertido en un escenario para cuestionar la españolidad de la ciudad. La eurodiputada Ilaria Salis, que logró su escaño en las elecciones de 2024, utilizó su intervención para asegurar que la ciudad autónoma «geográficamente es África e históricamente es un residuo del colonialismo europeo».
Lejos de condenar el descontrol fronterizo y la entrada de miles de invasores en Ceuta, la compañera de bancada europea de las formaciones que sostienen a Pedro Sánchez en la Moncloa acusó a los sectores de la derecha de utilizar los graves acontecimientos vividos en la frontera española como una mera herramienta de «propaganda racista y nacionalista».
Desprecio europeo frente a la invasión en Ceuta
El despropósito no terminó ahí. En la misma sesión tomó la palabra la eurodiputada sueca Abir Al-Sahlani, del grupo Renew Europe, quien también se atrevió a cuestionar la condición europea del territorio español. En un tono desafiante, preguntó a la Cámara: «¿Tienen alguna idea de dónde está Ceuta geográficamente? ¿Y cuál es la diferencia entre ser Europa o la Unión Europea?».
Mientras desde los escaños de Bruselas se debate frívolamente sobre la geografía y se tilda a la ciudad de colonialismo, la realidad en las calles ceutíes es crítica. Lejos de los discursos buenistas, las consecuencias de la entrada masiva de inmigrantes ilegales son palpables y dramáticas: la propia Fiscalía ya ha cifrado en 35 las agresiones sexuales denunciadas en Ceuta tras el colapso fronterizo, un dato demoledor que estas eurodiputadas han preferido obviar, como Irene Montero.
Datos históricos frente al revisionismo
Frente a la ignorancia y el revisionismo mostrado en el Parlamento Europeo, la legalidad y la historia son incontestables. Desde el punto de vista jurídico, el Estatuto de Autonomía aprobado en 1995 deja claro en su artículo 1 que Ceuta es «parte integrante de la Nación española». A nivel comunitario, el Acta de Adhesión de España de 1985 (artículo 25) contempla expresamente a Ceuta y Melilla dentro de las instituciones europeas, aunque cuenten con un régimen aduanero y fiscal específico.
Históricamente, el arraigo es aún más profundo. La ciudad fue conquistada por Portugal en 1415 y, con la incorporación a la Monarquía Hispánica bajo Felipe II en 1580, pasó a compartir el mismo soberano. Cuando Portugal recuperó su independencia en 1640, Ceuta decidió voluntariamente permanecer unida a España, una soberanía que quedó reconocida internacionalmente y de forma definitiva en el Tratado de Lisboa de 1668.