Nepal ha pasado buena parte de 2026 enfrentando una emergencia tras otra. Deslizamientos de tierra, rayos, incendios, inundaciones y avalanchas han golpeado diferentes puntos del país, dejando un saldo constante de fallecidos, desaparecidos y cuantiosos daños en viviendas, carreteras, puentes e infraestructura clave.
Lo que comenzó con incidentes dispersos durante los primeros meses del año fue tomando mayor fuerza con la llegada del monzón. Entre abril y julio, las autoridades contabilizaron miles de eventos relacionados con desastres, mientras que a finales de agosto ocurrió la tragedia de mayor impacto del año: un gigantesco flujo de escombros y agua provocado por el colapso de una masa de hielo y roca cerca de la frontera con China. El fenómeno recorrió unos 100 kilómetros y devastó comunidades e infraestructura aguas abajo.
Y cuando el país todavía seguía en labores de búsqueda tras el desastre de agosto, septiembre volvió a traer inundaciones y deslizamientos de tierra. A la par, este 28 de septiembre de 2026, los equipos de rescate enfrentan una nueva emergencia en las montañas: una avalancha en el Himlung Himal ha dejado cuatro personas confirmadas muertas y al menos una docena de desaparecidos.
MARZO: LOS PRIMEROS DESLIZAMIENTOS Y TORMENTAS
Los desastres no comenzaron estrictamente con el monzón.
Durante marzo se registraron episodios continuos de deslizamientos de tierra y tormentas eléctricas en zonas montañosas. Entre los eventos documentados por las autoridades provinciales figura un deslizamiento en el distrito de Jumla que dejó víctimas mortales y heridos.
Estos incidentes marcaron el inicio de una temporada en la que la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) comenzó a registrar una elevada frecuencia de eventos naturales.
ABRIL Y MAYO: MÁS DE 1,300 INCIDENTES
La situación se agravó durante el periodo previo al monzón.
En un lapso de 40 días entre abril y mayo, las autoridades nepalesas registraron 1,342 incidentes relacionados con desastres, que dejaron 70 personas muertas y 333 heridas, según los balances presentados por la NDRRMA a través de Radio Nepal.
En ese lapso, los principales responsables de las muertes no fueron solo las precipitaciones, sino el mal de altura (con 16 fallecidos), los rayos (14) y los incendios forestales y estructurales (11). También se contabilizaron nueve muertes asociadas a tormentas de viento, ocho por ataques de animales salvajes, cinco por mordeduras de serpientes y dos por deslizamientos. En total, 1,621 familias resultaron afectadas de forma directa.
ABRIL A JULIO: MÁS DE 3,000 EVENTOS ACUMULADOS
Con la entrada plena de la temporada de lluvias, la frecuencia de las emergencias se disparó.
Entre el 14 de abril y el 16 de julio (coincidiendo con el cierre del primer trimestre del calendario fiscal nepalí), Nepal registró 3,296 eventos de desastre. El balance consolidado por la NDRRMA arrojó 160 muertos, dos desaparecidos y 945 heridos, mientras que 4,375 familias sufrieron pérdidas materiales.
Los incendios constituyeron los eventos más numerosos con 897 casos, pero el cuadro se complementó con 514 incidentes por mordedura de serpiente, 477 tormentas de viento, 433 deslizamientos y 223 episodios de rayos. Aunque los deslizamientos captaron la atención mediática, las cifras oficiales mostraron la amplitud de la crisis: en ese periodo, las mordeduras de serpiente cobraron 38 vidas, los rayos 24 y el mal de altura 21.
AGOSTO: EL COLAPSO GLACIAR EN EL VALLE DE TRISHULI
El momento más devastador de 2026 ocurrió el 26 de agosto.
Una masa masiva de hielo y roca se desprendió cerca del pico Langtang Lirung, en el Parque Nacional Langtang, muy cerca de la frontera entre Nepal y Tíbet (China). El colapso desató una avalancha mixta que derivó en un torrente de escombros y agua a gran velocidad. El flujo descendió por el río Lende Khola hacia el río Trishuli a lo largo de un corredor de 100 kilómetros.
El impacto destruyó el puesto fronterizo clave de Rasuwagadhi, arrasó poblados a su paso y dañó severamente la infraestructura del valle. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) reportó que el colapso masivo de la ladera montañosa y el glaciar generó una onda sísmica equivalente a un evento de magnitud 5.2, la cual fue registrada por sismógrafos internacionales.
A lo largo de un mes de operaciones de rescate, la magnitud acumulada de víctimas por esta megainundación y los desastres monzónicos derivados llevó la cifra oficial de fallecidos recuperados a más de 1,400 personas en el país, mientras las autoridades mantienen la búsqueda de más de 6,000 personas que continúan registradas como desaparecidas en las zonas de desastre. Del lado tibetano, autoridades chinas reportaron decenas de víctimas en la zona fronteriza.
MÁS DE 380 MIL MILLONES DE RUPIAS EN DAÑOS
A la tragedia humana se sumó un duro impacto económico.
La NDRRMA estimó preliminarmente en 387.54 mil millones de rupias nepalesas (unos 2,800 millones de dólares) las pérdidas provocadas por las inundaciones y el flujo de escombros del desastre de agosto. El informe contempla daños estructurales en puentes, carreteras, redes de energía, comunicaciones, agricultura, escuelas y centros de salud. Las autoridades señalaron que se requerirán de inmediato al menos 8 mil millones de rupias adicionales para labores de ayuda y recuperación temporal.
El sector energético sufrió un golpe severo. Informes sectoriales e internacionales de agencias como Reuters indicaron que al menos 11 proyectos hidroeléctricos resultaron dañados o inoperativos, obligando a los equipos de rescate a internarse en túneles anegados para evacuar a decenas de trabajadores.
SEPTIEMBRE: NUEVO TEMPORAL DE INUNDACIONES
Sin haberse recuperado de la catástrofe de agosto, Nepal volvió a sufrir el embate de las precipitaciones entre el 24 y el 27 de septiembre.
Intensas lluvias provocaron una nueva oleada de deslaves e inundaciones en el centro y oriente del país. El balance emitido por la NDRRMA para este episodio específico registró 21 personas muertas, cinco desaparecidas y cinco heridas.
Los deslizamientos de tierra causaron la mayoría de los decesos (14 personas), mientras que las riadas dejaron cuatro fallecidos y tres murieron por colapsos derivados de las lluvias directas. Alrededor de 3,000 personas debieron ser evacuadas a refugios temporales tras la obstrucción parcial de ríos por desprendimientos de tierra.
HIMLUNG HIMAL: LA TRAGEDIA DEL 28 DE SEPTIEMBRE
Cuando los equipos aún trabajaban en las evacuaciones por lluvias, la alta montaña volvió a ser escenario de luto.
El domingo 27 de septiembre, una avalancha de gran escala cayó sobre el área del campamento base del Himlung Himal (7,126 metros de altitud), ubicado en la región de Nar Phu, distrito de Manang. En la zona se encontraba un contingente de guías y trabajadores nepalíes preparando la ruta fija y las tiendas para las expediciones de la temporada de escalada de otoño.
Este lunes 28 de septiembre, tras reactivar las labores aéreas de rescate, las autoridades confirmaron la recuperación de cuatro cuerpos. Las víctimas mortales fueron identificadas por la Asociación Nacional de Guías de Montaña de Nepal (NNMGA) como Chhebi Bhote, Pasang Bhote, Birendra Gurung y Ghanshyam Rai.
Entretanto, al menos 12 personas (entre guías y personal de apoyo) continúan desaparecidas bajo la nieve. Helitransportes de rescate lograron llegar a la zona del campamento base, pero el mal tiempo y las nevadas persistentes dificultan las operaciones.