El presidente Donald Trump informó que su administración desclasificó documentos que, según afirmó, exponen vulnerabilidades en los sistemas electorales de Estados Unidos. Durante un discurso de unos 25 minutos desde la Casa Blanca, señaló presuntos intentos de China de acceder a registros electorales y abordó riesgos relacionados con las máquinas de votación electrónica. No obstante, la información presentada no respalda sus reiteradas afirmaciones de que las elecciones presidenciales de 2020 fueron robadas o que los resultados fueron manipulados.
En su intervención, Trump ordenó al Buró Federal de Investigaciones, a la Oficina del Director de Inteligencia Nacional y a otras agencias investigar por qué, según sostuvo, información relevante habría sido ocultada y pidió procesar a los responsables de un supuesto encubrimiento. También criticó a la comunidad de inteligencia por, a su juicio, no informarle durante su primer mandato sobre intentos de influencia atribuidos a China, aunque los documentos divulgados reflejan que existieron diferencias de criterio entre analistas antes de concluir que Pekín no desarrolló una campaña de influencia a gran escala durante el proceso electoral de 2020.
El mandatario aprovechó el discurso para insistir en la aprobación de la Ley para Salvar a Estados Unidos, una propuesta de reforma del sistema electoral y del registro de votantes. Trump sostuvo que el Congreso debería aprobar esa legislación y afirmó que quienes se oponen buscan mantener un sistema que, según él, favorece irregularidades. Sin embargo, el líder de la mayoría del Senado, John Thune, ha señalado que actualmente no existen los votos necesarios para sacar adelante la iniciativa, mientras algunos senadores alineados con el movimiento MAGA promueven eliminar el filibusterismo para facilitar su aprobación.
Trump destacó además indicadores económicos como la baja inflación y el comportamiento del mercado bursátil antes de volver a referirse a las elecciones de 2020. Aseguró, sin presentar pruebas, que China realizó lo que calificó como la mayor filtración de datos electorales de la historia y anunció que su administración notificará a los estados cuyos registros habrían sido comprometidos. Entre los documentos divulgados figura un intercambio interno entre funcionarios de inteligencia sobre la evaluación de la influencia china en las elecciones y otro informe parcialmente censurado que señala que un grupo de piratas informáticos chinos descargó información pública de registro de votantes correspondiente a seis estados desde un sitio web comercial.