26 de marzo de 2026

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Todo inició en Oriente Medio: cuna de la civilización, de las religiones, imperios y metrópolis

Oriente Medio 2
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Oriente Medio es, desde la antigüedad hasta la actualidad, una de las regiones más influyentes del planeta. Considerada la cuna de la civilización, la escritura, las primeras metrópolis y grandes imperios, también es el origen de las principales religiones monoteístas y politeísta y uno de los epicentros de mayores conflictos globales.

Ubicada en el cruce estratégico entre Europa, África y Asia, esta región, integrada por países como Arabia Saudita, Irán, Irak, Israel, Turquía, Egipto, entre otros concentra además cerca del 32% de las reservas mundiales de petróleo, lo que refuerza su relevancia económica y geopolítica.

Sin embargo, los intereses económicos, las disputas territoriales y las diferencias religiosas han provocado conflictos persistentes que han devastado ciudades enteras y deteriorado la condición humana en múltiples momentos de la historia.

 Sumeria y Egipto: el nacimiento de la civilización
Escritura cuneiforme

El origen de la civilización se remonta aproximadamente al año 4500 a.C. en Sumeria, región que abarca el actual Irak y partes de Siria, Irán y Turquía. Allí.

En Sumeria, surgió la escritura cuneiforme, considerada uno de los primeros sistemas de escritura, desarrollada sobre tablillas de arcilla y acompañada de un sistema contable duodecimal.

Paralelamente, Egipto desarrolló los jeroglíficos y el papiro, consolidando avances fundamentales en la comunicación escrita.

De esta época también data la Epopeya de Gilgamesh (2500–2000 a.C.), considerada la obra literaria más antigua conocida, que narra las hazañas del rey de Uruk, Gilgamesh, y hace referencia al diluvio universal.

Primeras ciudades y avances en la organización social

Babilonia 1

Mesopotamia y Egipto fueron pioneros en la agricultura avanzada, implementando sistemas de regadío para controlar las aguas de los ríos Tigris, Éufrates y Nilo.

En este contexto surgieron las primeras ciudades-estado, como Uruk, Ur, Eridu, Lagash, Kish, Nippur y Umma, entre los años 3500 y 3000 a.C., ubicadas en la baja Mesopotamia.

Babilonia se destacó como una de las primeras grandes metrópolis del mundo conocido, mientras que las construcciones monumentales, como los zigurats en Mesopotamia y las pirámides en Egipto, evidencian el desarrollo arquitectónico de estas civilizaciones.

Imperios que moldearon la historia

Imperio persa

Oriente Medio fue escenario del surgimiento de grandes imperios que marcaron el rumbo de la humanidad.

El Imperio Acadio, fundado por Sargón de Acad alrededor del 2334 a.C., es considerado la primera gran potencia militar.

Posteriormente, el Imperio Persa Aqueménida, liderado por Ciro el Grande, se convirtió en la primera potencia internacional, extendiéndose desde Egipto hasta el valle del Indo.

El Imperio Neoasirio destacó por su poder militar, mientras que el Imperio Babilónico sobresalió por sus avances en matemáticas y astronomía.

Tras la conquista de Alejandro Magno, surgieron los imperios helenísticos que dominaron la región.

Más adelante, el Imperio Bizantino, con capital en Constantinopla,

El Imperio Sasánida protagonizaron intensas disputas. Los califatos islámicos expandieron su influencia desde la península arábiga, y finalmente el Imperio Otomano dominó gran parte de Oriente Medio durante casi cuatro siglos.

Del politeísmo al monoteísmo

Oriente Medio también es el origen de las principales creencias religiosas del mundo.

En sus inicios predominó el politeísmo, con una amplia diversidad de dioses.

En Mesopotamia destacaron: la triada sumeria encabezada por Anu, Enki y Enlil. Además Shamash, Ihstar, Inanna,

Dioses cananeos (Siria, Líbano, Jordania, Israel): El, Asera, Baal, Anat y Astarté.

Dioses filisteos (hoy Gaza, Franja de Gaza y el sur de Israel): Dagón, Baal-Zebub .

Dioses egipcios: Ra, Osiris, Isis, Horus, Anubis, Amón, Seth.

Sin embargo, entre los años 2000 y 1700 a.C., surge el monoteísmo con Abraham, considerado el patriarca de las religiones abrahámicas.

De esta tradición nacen las tres grandes religiones monoteístas:

El cristianismo, que representa aproximadamente entre el 28.8% y 31% de la población mundial, se centra en la figura de Jesucristo como hijo de Dios.

El islam, con cerca del 24% al 25.6% de la población global, sigue las enseñanzas de Alá y reconoce a Mahoma como su principal profeta.

El judaísmo, aunque minoritario con alrededor del 0.2% de la población, es la base del monoteísmo y la tradición abrahámica.

Libros sagrados y profetas

Estas religiones comparten una base común de profetas y textos sagrados.

La Biblia, utilizada por cristianos, recoge el Antiguo y Nuevo Testamento.

La Torá constituye la base del judaísmo, mientras que el Corán es el libro sagrado del islam.

En Belén nació Jesús, figura central del cristianismo, cuya vida marca el calendario occidental. Mahoma, nacido en La Meca en el año 570 d.C., es el profeta del islam.

Gran parte de los profetas reconocidos por estas religiones nacieron o desarrollaron su misión en esta región.

El petróleo: eje económico y estratégico

Además de su peso histórico y religioso, Oriente Medio es clave en la economía mundial por sus vastas reservas de petróleo.

Desde la antigüedad se conocían derivados como el betún, utilizado incluso, según relatos bíblicos, en la construcción del arca de Noé. En Mesopotamia ya se comercializaban asfaltos y naftas.

En la actualidad, la región concentra aproximadamente el 32% de las reservas probadas de petróleo y produce entre el 26% y 27% del suministro mundial diario.

El estrecho de Ormuz, ubicado en el Golfo Pérsico y bajo influencia de Irán, es una de las rutas más estratégicas, por donde transita cerca del 20% del petróleo consumido en el mundo, especialmente hacia Asia.