El líder del Partido Laborista, Andy Burnham, asumió este lunes como primer ministro del Reino Unido tras ser recibido por el rey Carlos III, quien le encargó oficialmente la formación de un nuevo Gobierno, informó el Palacio de Buckingham.
Burnham, de 56 años y exalcalde del Gran Mánchester, acudió al palacio acompañado de su esposa, Marie-France Van Heel, para reunirse con el monarca antes de trasladarse al número 10 de Downing Street, residencia oficial del jefe del Gobierno británico.
Su nombramiento se produjo después de que el rey aceptara la renuncia del primer ministro saliente, Keir Starmer, quien puso fin a un mandato de dos años.
Starmer se despide del Gobierno
Antes de presentar formalmente su dimisión, Starmer ofreció un discurso frente a Downing Street en el que defendió su gestión.
“Me voy con elegancia, me voy con una sonrisa y me voy orgulloso de todo lo que logramos”, expresó.
Tras aceptar su renuncia, Carlos III recibió a Burnham para encomendarle la formación del nuevo Ejecutivo, en un procedimiento constitucional habitual en el Reino Unido.
Con su llegada al cargo, Burnham se convierte en el sexto primer ministro británico en los últimos diez años, reflejo de la inestabilidad política que ha marcado al país durante la última década.
Promete un cambio de rumbo
En una entrevista publicada por The Times, Burnham aseguró que su objetivo será poner fin a los años de turbulencia política.
“Lo que hemos estado haciendo no funcionó. Así lo veo yo”, afirmó.
Su equipo adelantó que las prioridades del nuevo Gobierno serán recuperar la confianza en las instituciones, impulsar el crecimiento económico, aliviar el costo de vida y avanzar en la descentralización de competencias hacia las regiones.
También se espera que anuncie en las próximas horas la composición de su gabinete, incluida la designación del nuevo ministro de Finanzas en sustitución de Rachel Reeves.
Llega con importantes desafíos
Conocido como el “Rey del Norte” por su gestión al frente del Gran Mánchester, Burnham fue elegido líder laborista tras la renuncia de Starmer, en medio de la preocupación del partido por el crecimiento del Reform UK, liderado por Nigel Farage.
El nuevo primer ministro asumirá el cargo en un contexto marcado por un débil crecimiento económico, elevados costos del endeudamiento, aumento del gasto social y la presión migratoria derivada de la llegada de embarcaciones con migrantes irregulares.
A estos retos se suma la incertidumbre provocada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán, cuyo impacto sobre los precios de la energía amenaza con afectar aún más la economía británica.
Primeras medidas
Burnham adelantó que su gestión estará enfocada en la inversión preventiva y en políticas que ayuden a reducir el costo de vida de los ciudadanos.
Como primera decisión política, anunció la eliminación del programa nacional de identidad digital impulsado por Starmer, valorado en 1,800 millones de libras durante tres años, con el objetivo de destinar esos recursos a medidas de apoyo económico para la población.