El Gobierno de Navarra, liderado por la presidenta María Chivite, ha destinado 983.297,80 euros de dinero público, IVA excluido, a consolidar durante cuatro años un servicio específico dirigido principalmente a familias migrantes en procesos de reagrupación familiar. El Ejecutivo foral incorpora así de forma estable el Servicio de Reagrupación Familiar y Duelo Migratorio (SERFAM) a la cartera pública de la Dirección General de Políticas Migratorias.
La decisión llega además en un contexto en el que muchas familias navarras afrontan dificultades para hacer frente al coste de la vida, especialmente al acceso a una vivienda y a los gastos cotidianos. Pese a estas necesidades, el Gobierno de María Chivite ha decidido comprometer 983.297,80 euros de dinero público, IVA excluido, durante los próximos cuatro años para consolidar este servicio destinado principalmente a familias migrantes.
El Ejecutivo foral incorpora así a su cartera pública un programa específico para abordar la reagrupación familiar y el denominado “duelo migratorio”, que hasta ahora se había desarrollado mediante la colaboración con SEI Elkartea. La adjudicación roza el millón de euros y convierte en estable un servicio que el Gobierno considera prioritario, mientras cuestiones como la vivienda, el poder adquisitivo y las dificultades económicas de los hogares navarros siguen estando entre las principales preocupaciones sociales.
Solo durante 2025, el programa SERFAM ha acompañado en la Comunidad foral a 376 familias y más de 1.100 personas.
La vicepresidenta tercera y consejera de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias, Begoña Alfaro, ha presentado este viernes el nuevo marco acompañada por la coordinadora técnica del SERFAM, Oskia Azcárate, y por Paola Andrea Monsalve y Valerine Andrea Yatacue, madre e hija que han sido atendidas por este servicio.
«Este era un paso necesario para convertir en una responsabilidad pública y estable algo que durante años ha demostrado ser imprescindible para muchas familias navarras», ha señalado Begoña Alfaro.
La vicepresidenta ha incidido en las dificultades que pueden afrontar las familias durante los procesos migratorios. «Migrar no termina cuando una persona cruza una frontera; muchas veces significa dejar atrás a hijas e hijos, parejas, madres, padres y toda una vida», ha afirmado.
«Y reencontrarse años después tampoco significa simplemente volver a estar juntos, porque hay vínculos que reconstruir, duelos que elaborar y familias que necesitan volver a reconocerse», ha añadido Alfaro.
El SERFAM está dirigido principalmente a familias que se encuentran inmersas en procesos de reagrupación familiar. El servicio ofrece acompañamiento antes, durante y después del reencuentro entre sus integrantes.
Su objetivo pasa por facilitar la revinculación y reestructuración familiar, prevenir posibles situaciones de daño o desprotección y favorecer la inclusión. También busca reforzar el sentimiento de pertenencia tanto a la propia familia como a la comunidad de acogida en Navarra.
La Dirección General de Políticas Migratorias ha decidido asumir el servicio dentro de su cartera debido a su dimensión y a los resultados obtenidos durante los últimos años. El contrato se ha licitado en 2026 por 983.297,80 euros, sin IVA, para cuatro años.
Durante 2025, el SERFAM ha acompañado a 376 familias, con más de 1.100 personas beneficiarias. Entre enero y junio de 2026, otras 205 familias han participado ya en los distintos itinerarios de acompañamiento.
A estos datos se suma la labor preventiva desarrollada con más de un centenar de familias en la denominada fase de «pre-encuentro». Esta etapa permite preparar a quienes ya residen en Navarra antes de la llegada de sus hijos e hijas.
El objetivo es anticiparse a las posibles dificultades que puedan surgir posteriormente durante la convivencia y adaptación familiar. El servicio parte de la idea de que los procesos de reagrupación pueden producirse después de varios años de separación.
Durante ese tiempo pueden haberse modificado los roles familiares, aparecer expectativas distintas, crearse nuevas relaciones o producirse diferentes procesos de duelo. Por este motivo, el reencuentro no implica recuperar de forma automática las relaciones existentes antes de la migración.
El SERFAM trabaja además para prevenir situaciones de desintegración o ruptura familiar y favorecer que niñas, niños y adolescentes puedan permanecer dentro de su entorno familiar. Entre sus objetivos también se encuentran evitar el abandono escolar y el aislamiento social.
Asimismo, el programa busca facilitar la incorporación de los menores y jóvenes a sus centros educativos y a la comunidad. La intervención contempla de esta forma tanto el ámbito familiar como el social y educativo.
«Que el SERFAM pase a ser hoy un servicio de titularidad pública significa que Navarra reconoce que el duelo migratorio y la reestructuración familiar no son asuntos privados de cada hogar, sino una prioridad social comunitaria», ha valorado la coordinadora técnica, Oskia Azcárate.
A su juicio, la nueva situación supone también «garantizar estabilidad, profesionalidad y derecho de acceso a todas las familias que lo necesiten, vivan en donde vivan». Azcárate ha asegurado que esta adjudicación constituye «una responsabilidad que se asume con profunda confianza, rigor e ilusión».
El nuevo marco ha reforzado además el carácter integral e itinerante del servicio. Su ámbito de actuación comprende toda Navarra y un 20% de los casos atendidos corresponden a familias que viven fuera de Pamplona.
La atención está desarrollada por un equipo multidisciplinar especializado en terapia familiar, intervención socioeducativa y mediación intercultural. El modelo contempla un trabajo en red con la administración local y con los servicios sociales, sanitarios y educativos, entre otros recursos.
El SERFAM desarrolla igualmente acciones de formación, sensibilización y asesoramiento dirigidas a profesionales. Las propias familias atendidas han valorado el servicio con una puntuación superior al 9 sobre 10.
«El verdadero corazón del SERFAM está en las historias cotidianas de superación de las familias. Nosotras aportamos el marco técnico, pero la confianza y el esfuerzo lo ponen las madres, los padres, hijos e hijas que transitan estos procesos y que participan en nuestro servicio y en nuestros talleres», ha destacado Azcárate.
La presentación ha incluido también el testimonio de Paola Andrea Monsalve y Valerine Andrea Yatacue, madre e hija, que han relatado su experiencia personal tras haber sido acompañadas por este servicio.