4 de noviembre de 2026

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Policía encuentra material de abuso sexual infantil en los dispositivos del padre de Meghan Markle y el caso da un giro internacional

Meghan Markle
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La investigación sobre Thomas Markle, padre de Meghan Markle, ha dado un paso decisivo y ha adquirido una dimensión internacional. La Policía Nacional de Filipinas ha confirmado el hallazgo de archivos con material de abuso y explotación sexual infantil en varios dispositivos electrónicos que fueron recuperados de la antigua vivienda del progenitor de la duquesa de Sussex en la ciudad de Cebú. Un descubrimiento que supone un importante avance en las pesquisas y que llega después de que su propio hijo, Thomas Markle Jr., denunciara haber encontrado cientos, e incluso miles, de fotografías y vídeos de esta naturaleza entre las pertenencias de su padre.

El general Wilson Asueta, responsable de la Dirección de Investigación y Gestión de Detectives de la Policía filipina, ha sido el encargado de confirmar los resultados preliminares de los análisis forenses. Según ha explicado, los investigadores han identificado archivos multimedia que contienen material de explotación sexual infantil, aunque todavía deben determinar su procedencia, quién los almacenó y si existe una vinculación directa con Thomas Markle. Entre los dispositivos intervenidos figuran nueve teléfonos móviles, cinco discos duros, tres tarjetas de memoria y una cámara, cuyo contenido está siendo examinado por los especialistas.

Durante su comparecencia, Asueta también ha señalado que, según los primeros análisis, los menores que aparecen en las grabaciones serían de origen asiático o caucásico y que, por el momento, no se ha identificado a ningún niño filipino o de la región de Cebú. Las autoridades no han ofrecido más detalles sobre el contenido de los archivos, mientras continúa el trabajo para esclarecer el alcance de los hechos. Si las pesquisas permiten reunir pruebas suficientes, la Policía contempla presentar cargos formales contra el padre de Meghan por delitos relacionados con el abuso y la explotación sexual infantil a través de internet. Por ahora, Thomas Markle no ha sido imputado ni se han presentado cargos contra él.

El caso cuenta, además, con la colaboración de organismos estadounidenses, entre ellos el FBI, que mantiene contacto con las autoridades filipinas para avanzar en la investigación. La dimensión internacional de las pesquisas se explica también por los movimientos que Thomas Markle realizó durante los últimos años. El antiguo director de iluminación de Hollywood residió en México antes de trasladarse a Filipinas y, posteriormente, regresar a Estados Unidos. Precisamente en México, las autoridades registraron recientemente un trastero que había alquilado cerca de Rosarito, en Baja California, donde se localizaron pertenencias personales que también están siendo examinadas. No obstante, todavía no se ha confirmado que los objetos intervenidos en ese registro estén relacionados con los archivos encontrados en Filipinas.

La denuncia de su propio hijo que destapó el escándalo

El origen de esta investigación resulta especialmente llamativo por quién decidió dar la voz de alarma: Thomas Markle Jr., hermanastro de Meghan Markle e hijo del investigado. Fue él quien, mientras revisaba las pertenencias que su padre había dejado en su antigua vivienda de Cebú, aseguró haber encontrado cientos, e incluso miles, de imágenes de abuso sexual infantil. Según relató al periódico británico The Sun, el material estaba repartido entre cajas, teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos que permanecían en la propiedad.

Su testimonio fue especialmente contundente. Markle Jr. explicó que lo que había encontrado le había provocado una profunda impresión y que decidió acudir a las autoridades al considerar que no podía permanecer en silencio ante la gravedad de los hechos. Entre sus declaraciones, aseguró haber localizado un vídeo que le hizo sospechar de la existencia de material ilegal y afirmó que algunas de las imágenes mostraban a niñas de corta edad. También trasladó a los investigadores sus sospechas sobre la posible aparición de su padre en una de las fotografías. Todas estas afirmaciones forman parte de las acusaciones que deben esclarecerse y no constituyen, por sí mismas, una prueba de responsabilidad penal.

Tras recibir la denuncia, la Policía filipina puso en marcha las actuaciones necesarias para examinar los dispositivos y obtuvo una autorización judicial para realizar los análisis forenses. Ahora, el hallazgo de archivos de esta naturaleza confirma que la investigación ha entrado en una nueva fase, aunque todavía queda por determinar quién está detrás de ellos y qué relación guardan con las personas que tenían acceso a los aparatos.

Por su parte, Thomas Markle ha negado rotundamente las acusaciones. El padre de Meghan ha calificado las informaciones de «mentiras repugnantes» y ha llegado a sugerir que alguien podría haberle tendido una trampa. También ha reconocido haber pagado por mantener relaciones sexuales en Filipinas, aunque ha insistido en que siempre fueron con mujeres adultas. Su otra hija, Samantha Markle, también ha salido en su defensa, en un nuevo episodio de una familia que lleva años protagonizando enfrentamientos públicos.

Meghan Markle conocía las acusaciones desde 2018

La repercusión del caso ha vuelto a colocar bajo los focos la complicada relación entre Meghan Markle y su padre. La duquesa de Sussex, que permanece distanciada de Thomas desde hace años, reaccionó públicamente cuando las acusaciones salieron a la luz el pasado 23 de octubre. A través de un comunicado difundido por medios británicos, aseguró sentirse «profundamente consternada» y trasladó su preocupación por los menores que pudieran haber sufrido algún tipo de abuso.

Sin embargo, lo más significativo de su declaración fue la revelación de que conocía la existencia de acusaciones preocupantes contra su padre desde 2018, antes incluso de su boda con el príncipe Harry. Según explicó, una carta remitida a la Policía Metropolitana de Londres y a los responsables de la protección especializada de la familia real británica contenía información inquietante sobre Thomas Markle. La duquesa aseguró que aquel documento le fue compartido y que recibió garantías de que los hechos estaban siendo investigados.

Meghan quiso dejar claro que su distanciamiento familiar no fue una decisión caprichosa ni una consecuencia exclusiva de los enfrentamientos que protagonizaron antes de su enlace matrimonial. En su comunicado defendió que impedir que su padre tuviera contacto con sus hijos, Archie y Lilibet, respondía a una única prioridad: protegerlos. «Espero que ahora se pueda entender que, a pesar de la distorsión por parte de ciertas publicaciones de los medios a lo largo de los años, cualquier distanciamiento de mi padre y mi decisión de no permitirle tener contacto con nuestros hijos fue por una razón: protegerlos», afirmó.

La relación entre ambos ya estaba completamente rota antes de la boda de Meghan y Harry, celebrada en mayo de 2018. Thomas Markle no acudió finalmente al enlace después de protagonizar una polémica por unas fotografías pactadas con paparazzi y alegar problemas de salud. Fue entonces cuando el actual rey Carlos III, por aquel momento príncipe de Gales, acompañó a la novia hasta el altar.