Ciudad México.- Las imágenes de cientos de aficionados mexicanos concentrados durante la noche frente al hotel donde se hospeda la selección de Inglaterra han reavivado una polémica que ya había estallado días antes con Ecuador.
Aunque en esta ocasión un amplio operativo policial impidió que los seguidores se acercaran tanto al hotel, la intención de repetir la estrategia volvió a generar críticas.
La controversia no surgió de la nada. Antes del partido entre México y Ecuador, decenas de aficionados utilizaron bocinas, tambores, cornetas y motocicletas para intentar impedir el descanso de los futbolistas ecuatorianos.
La Federación Ecuatoriana de Fútbol presentó una queja formal ante la FIFA al considerar que esos actos atentaban contra los principios del juego limpio y el respeto entre selecciones.
El episodio abre nuevamente el debate sobre los límites de la pasión en el fútbol. Animar a una selección forma parte de la esencia de un Mundial, pero intentar condicionar el rendimiento del rival antes de que ruede el balón es visto por muchos como una conducta antideportiva.
En una competición que promueve el respeto y el fair play, la rivalidad debería decidirse en la cancha y no durante la madrugada frente al hotel del adversario.
La ubicación del hotel de concentración de Inglaterra en la Ciudad de México era casi un secreto de Estado. En Londres nadie quería que se enteraran del búnker en el que Harry Kane y sus compañeros dormirían en las horas previas al partido con México por los octavos de final del Mundial 2026. En el país de los inventores del fútbol pretendían evitar la pirotecnia y los ruidos que soportó la delegación ecuatoriana antes del encuentro por la fase previa. Buscaban algo de paz.
Cuando el ómnibus que trasladó al conjunto inglés arribó al edificio en el corazón de la capital azteca, la construcción ya estaba sitiada. Unos 100 efectivos de la policía antidisturbios evitaban que los hinchas locales -enfervorizados con su selección y con el Mundial- insultaran a los visitantes. Ya en el lobby, Kane & compañía fueron recibidos con música de Los Beatles, pero… a ritmo de marimba. Afuera, el “¡México!, ¡México!” retumbaba. Aliento sin incidentes.
Ni la FIFA ni el gobierno de la CDMX quieren más tragedias como las -al menos- cuatro muertes por los festejos luego de la victoria ante Ecuador en dieciseisavos de final. Los funcionarios locales llamaron a “celebrar con empatía”. Pero Inglaterra es mucho más que Ecuador. Potencia mundial, regresa al Azteca después de 40 años. Y la última vez quedó en la historia por la Mano de Dios y el gol del siglo. Ambas jugadas, con el sello inconfundible de Diego Armando Maradona.
Para evitar incidentes, los organizadores sumaron un 10% más de efectivos policiales afectados al operativo. El Azteca y sus alrededores estará blindado este domingo: habrá ¡17 mil! funcionarios encargados de la seguridad, unos dos mil más que en el encuentro ante Ecuador. Para tener una idea: un Superclásico en la Argentina requiere entre 1500 y 2000 efectivos de seguridad.