REDACCIÓN INTERNACIONALES.- El expresidente Barack Obama, el senador Bernie Sanders, la excongresista republicana Marjorie Taylor Greene y el empresario Elon Musk reaccionaron a los resultados de las elecciones de medio término celebradas en Estados Unidos, en las que el Partido Demócrata logró recuperar el control de ambas cámaras del Congreso, en una jornada que modificó el panorama político de ese país y representa un importante revés para el presidente Donald Trump.
Obama destacó el mensaje que, a su juicio, enviaron los votantes estadounidenses con su participación en las urnas.
“El pueblo estadounidense envió un mensaje claro: quieren una política que una a las personas en lugar de dividirlas, y líderes que ofrezcan soluciones concretas a los desafíos que enfrentan”, escribió el exmandatario en su cuenta de X.

El expresidente también reconoció a los candidatos que participaron en la contienda, así como a los funcionarios electorales y voluntarios que trabajaron durante la jornada.
En su mensaje llamó a aprovechar los próximos dos años para impulsar cambios, evitar nuevos retrocesos y sentar las bases para el futuro. Su reacción se produce luego de que los demócratas consiguieran una mayoría en el Congreso, una posición que les permitirá ejercer mayor supervisión sobre la Administración Trump.
En la misma línea, aunque con énfasis en las demandas sociales y económicas, Bernie Sanders consideró que el resultado abre la posibilidad de exigir responsabilidades al presidente desde el Poder Legislativo.

El senador celebró que los demócratas puedan ejercer ese contrapeso, pero advirtió que no deben conformarse con recuperar el control de las cámaras. También reclamó una defensa más decidida de las familias trabajadoras y concluyó su mensaje con una expresión contundente: “No más excusas”.
Por su parte, Marjorie Taylor Greene, quien fue una de las figuras republicanas más cercanas a Trump antes de distanciarse de su liderazgo, también se pronunció en medio del resultado electoral.
Su posición adquiere relevancia por las diferencias que ha mantenido con el mandatario en torno a la guerra con Irán, el costo de la vida y el manejo de los archivos relacionados con Jeffrey Epstein.

Antes de las votaciones, Greene había cuestionado la estrategia de cierre de campaña de Trump y consideró que el mensaje presidencial no respondía a las preocupaciones económicas de los ciudadanos.

El empresario Elon Musk optó por el sarcasmo. En una de sus publicaciones escribió: “Supongo que mis láseres espaciales para interferir en las elecciones no funcionaron esta vez”, mientras que en otro mensaje comentó que los centros de datos en el espacio comenzaban a parecerle una alternativa atractiva.

Las expresiones fueron una referencia humorística a las derrotas republicanas y, particularmente, al resultado de Texas, donde la demócrata Gina Hinojosa ganó la gobernación.

Musk había respaldado financieramente a candidatos republicanos y, según Axios, destinó aproximadamente 445 millones de dólares a ese propósito durante este ciclo electoral.
El avance demócrata y el nuevo mapa político
Los resultados disponibles durante este miércoles 4 de noviembre reflejan la magnitud del cambio.
De acuerdo con el conteo publicado por The Guardian, los demócratas alcanzaban 53 escaños en el Senado, incluidos dos independientes que forman parte de su bloque, frente a 42 republicanos, con 30 de las 35 contiendas senatoriales ya definidas.
En la Cámara de Representantes, la misma actualización les atribuía 224 escaños frente a 134 republicanos, con 358 de los 435 puestos contabilizados y la mayoría fijada en 218.
La recuperación del Senado estuvo marcada por victorias demócratas en estados donde los republicanos habían mantenido una presencia importante.
Entre los resultados más destacados figuran los triunfos de James Talarico en Texas, Sherrod Brown en Ohio y Adam Hamilton en Kansas. También se reportaron victorias demócratas en Iowa, Maine, Carolina del Norte y Carolina del Sur.
En Texas, Talarico se convirtió en el primer senador demócrata electo por ese estado en 38 años, mientras que en Kansas el partido consiguió una victoria senatorial que no lograba desde 1932, según Reuters.
El avance también alcanzó las gobernaciones. Los demócratas consiguieron victorias en Texas, Ohio, Iowa y Georgia.
En Texas, Gina Hinojosa se convirtió en la primera mujer latina en ganar la gobernación de ese estado, mientras que en Georgia Keisha Lance Bottoms logró un resultado histórico al convertirse en la primera mujer afroamericana electa para ese cargo.
En la Cámara de Representantes, los demócratas también consiguieron recuperar distritos que Donald Trump había ganado por amplios márgenes en las elecciones presidenciales de 2024.
El costo de la vida, entre los factores electorales
El resultado estuvo acompañado de un descontento ciudadano relacionado con la economía y el rumbo del país.
Un análisis de Reuters sobre las encuestas a la salida de los centros de votación indicó que casi nueve de cada diez electores consideraron el costo de la vida un factor importante o crucial al momento de votar.
Cerca de dos tercios responsabilizaron a Trump por los precios elevados, mientras que tres cuartas partes expresaron enojo o insatisfacción con la dirección que lleva Estados Unidos.
La guerra con Irán y las preocupaciones sobre la corrupción gubernamental también figuraron entre los asuntos que marcaron la votación.
Los resultados representan un desafío para Trump, quien había convertido su gestión en uno de los ejes de la campaña republicana.
El mandatario felicitó a los demócratas por sus victorias, aunque rechazó que el resultado constituyera un juicio directo sobre su presidencia y atribuyó parte de las derrotas a los propios candidatos republicanos.
Con el control de las dos cámaras, los demócratas tendrán mayor capacidad para convocar audiencias, realizar investigaciones, exigir información a funcionarios del Gobierno y bloquear o modificar iniciativas legislativas de la Casa Blanca.
Sin embargo, Trump conserva la presidencia y el poder de veto, por lo que el nuevo escenario no significa que los demócratas puedan aprobar automáticamente todas sus propuestas.
La relación entre el Ejecutivo y el Congreso entra así en una etapa de mayor fiscalización, negociación y confrontación política.