La muerte accidental de dos guardias civiles durante la persecución a una narcolancha en aguas de Huelva «es consecuencia directa de que Interior ignore las advertencias del peligro de usar pequeñas zódiacs para actividades hostiles contra narcolanchas armadas», denuncia la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC).
«Esto no es un accidente imprevisto. Es la consecuencia directa de una situación de riesgo documentada, analizada y trasladada formalmente a la Administración, que optó por no actuar». Según AUGC la respuesta fue: «Que la tripulación que va a intervenir lo decida».
La asociación de guardias civiles recuerda con rabia el asesinato de otros dos compañeros en Barbate en febrero de 2024. En aquel caso, también, los guardias fueron obligados a desplegarse con una pequeña zódiac contra las mucho más grandes y potentes narcolanchas, hasta que una los arrolló matándolos.
Con esa herida abierta, hace meses, la asociación AUGC presentó ante la Comisión de Prevención de Riesgos Laborales de la Guardia Civil las siguientes peticiones:
- «Evaluación específica del riesgo laboral derivado de las intervenciones marítimas frente al narcotráfico, atendiendo a la elevada peligrosidad y desproporción operativa».
- «Dotación mínima de cuatro guardias por unidad en misiones con posibilidad de abordaje o contacto físico con tripulaciones hostiles».
- «Restricción del uso de embarcaciones semirrígidas sin protección (zodiacs), dedicándolas solo a funciones de vigilancia no hostil, con dotación de medios de visión nocturna, cabinas o pantallas de protección física y medios disuasorios no letales».
- «Revisión del procedimiento de activación de embarcaciones rápidas tipo HS60, para que pueda ser inmediata y descentralizada en situaciones de urgencia operativa».
La respuesta de la Administración fue, según AUGC, la siguiente: «No es competencia de la Comisión limitar el uso de embarcaciones semirrígidas (zódiacs) a funciones de vigilancia no hostil, quien debe valorarlo es precisamente la tripulación que en un momento determinado son los que van a tener que intervenir.»

La asociación de guardias civiles JUCIL también exigió a la Dirección de la Guardia Civil, hace tan solo dos meses, que se prohibiera el uso de embarcaciones de pequeño tamaño contra las narcolanchas: «Solicitamos, de manera urgente, la prohibición de usar embarcaciones tipo zódiac para la identificación de narcolanchas debido al riesgo letal que supone».
Piden la dimisión de Marlaska
Según AUGC, la respuesta de la Administración es que «el criterio sobre si una embarcación sin protección debe enfrentarse a una narcolancha armada corresponde al agente que ya tiene encima el problema». Denuncian que no hay protocolo. Ni dotación adecuada. Ni respaldo previo de Interior. «Ese es el nivel de la respuesta institucional a las demandas de AUGC sobre seguridad de los guardias civiles».
La muerte de estos dos agentes en Huelva ha llevado a la asociación de familiares de guardias civiles creada tras los asesinatos de Barbate, Nuestro Corazón por Bandera, a pedir de nuevo la dimisión del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
La asociación acusa al responsable de Interior de «no estar cumpliendo con la responsabilidad que exige su cargo» y pide su dimisión «porque el Ministerio del Interior necesita a una persona que defienda con firmeza los derechos, la seguridad y la dignidad de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado».