El Ministerio del Interior fue incapaz de detectar que decenas de miles de marroquíes se preparaban para asaltar Ceuta y cuando sucedió, le dio esta orden al puñado de policías que se enfrentó a la avalancha migratoria: «Garantizad vuestra integridad, dejaos ver, pero sin intervenir».
La falta de previsión política y organizativa hizo que 200 policías nacionales tuvieran que enfrentarse a una marea de 60.000 marroquíes. De los poco más de 500 agentes que integran el catálogo de puestos de la ciudad autónoma, no todos son operativos en seguridad ciudadana y muchos desempeñan puestos administrativos.
Los agentes especialistas en seguridad ciudadana no eran más de 200 y gracias a la ayuda de 40 antidisturbios de la UIP que estaban de refuerzo en ese momento en la ciudad autónoma, se vieron obligados a asistir como meros espectadores de la invasión migratoria, conminados a intervenir solo en situaciones de vida o muerte.
Situaciones de «alarmante inferioridad»
«Hicieron todo lo que pudieron» confirman desde JUPOL y otras organizaciones sindicales de la Policía Nacional: «Les ordenaron verbalmente, para no dejarlo por escrito, que su única misión era hacerse visibles, pero sin intervenir para no ponerse en peligro ante semejante avalancha».
Los agentes no niegan su preocupación al revisar las imágenes grabadas en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Ven a los policías nacionales en una inferioridad numérica alarmante.
Connivencia de la policía marroquí
Todos los agentes comparten el mismo sentimiento, lo explica uno de sus compañeros: «Están absolutamente desbordados, al igual que la población ceutí, y se sienten, además, abandonados».
«Además, los policías españoles han tenido en su contra la connivencia de las fuerzas policiales marroquíes, esa actitud de los policías marroquíes ya la habían detectado los agentes españoles desde hace días, cuando empezó a crecer la presión migratoria previa a la avalancha», explica Ibón Domínguez, el portavoz de JUPOL.
El problema es que, si los policías nacionales no pueden ni siquiera garantizar su propia seguridad, es imposible que garanticen la de los ciudadanos españoles de Ceuta.
Refuerzos insuficientes y horas extras
Después de tardar más de 24 horas en desplegar al ejército, dejando a su suerte a los escasos policías y guardias civiles de Ceuta, este viernes, dos días después del inicio de la avalancha migratoria, el Gobierno anunciaba un amplio refuerzo de seguridad que consiste en que el grupo de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y los efectivos de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) destinados en Ceuta doblen turnos haciendo horas extras.
Al menos, el Gobierno ha enviado a Ceuta tres equipos de la UIP procedentes de Sevilla. En los próximos días llegarán además efectivos de la UIP Central y de la UIP de Málaga, hasta completar un despliegue de 200 agentes de UIP y UPR destinados específicamente a labores de seguridad ciudadana en la ciudad autónoma.
El Gobierno también aumentará el número de guardias civiles con 70 nuevos efectivos, incluidos dos grupos de submarinistas del GEAS. Además de desplegar más tropas para colaborar en las tareas de seguridad ciudadana.
Los sindicatos de la Policía Nacional y las asociaciones de la Guardia Civil han coincidido en considerar «insuficientes» los refuerzos para hacer frente a la crisis migratoria y han advertido de que la ciudad autónoma continúa inmersa en una situación «caótica».