SANTO DOMINGO.- La Iglesia Católica hizo un llamado este viernes a reconocer, respetar y a promover la dignidad de la mujer y construir comunidades que cuiden y protejan a este sector de la sociedad ante la violencia y el abandono.
Durante el Sermón de las 7 Palabras con motivo del Viernes Santo, el sacerdote José Ricardo Rosado Acosta, de la Parroquia San José de Calasanz, quien tuvo a su cargo la tercera palabra «He aquí a tu hijo, he aquí a tu madre», basada en Juan 19-26, expresó que muchas mujeres sostienen sus hogares en medio de grandes dificultades; muchas cargan solas con el peso de la familia, con la incertidumbre y con heridas profundas.
Manifestó que algunas mujeres viven el abandono, la soledad, la violencia, el sufrimiento silencioso.
» Son rostros concretos de dolor y muchas veces son reflejo de María al pie de la cruz. Mujeres que sufren, pero permanecen. Ante esta realidad, la palabra de Jesús adquiere un valor urgente. La palabra urgente es ir a tu madre. No es solo consuelo espiritual. Es una llamada a reconocer, a respetar y a promover la dignidad de la mujer. Es una invitación a hacer presencia cercana, a acompañar y a no abandonar», indicó.
Al referirse a la escena del Evangelio de San Juan, en el que contempla a una madre (María), ante la muerte de su hijo (Jesús), dijo que allí se observa el dolor humano en su forma más pura.
«En ella descubrimos una fe que no se quiebra, una confianza que permanece, amor que sigue creyendo cuando todo parece perdido. Entonces entendemos que el amor vivido como entrega y relación es más fuerte que la muerte», sostuvo.
Para Rosado Acosta, la fe es auténtica cuando se expresa en vínculos, en cuidado y en compasión.
«Entonces entendemos que el amor vivido como entrega y relación es más fuerte que la muerte. En el fondo, esta palabra de Jesús no es solo para el Calvario. Es un legado eterno. Nos enseña que la fe es auténtica cuando se expresa en vínculos, en cuidado, en compasión. Nos invita a permanecer junto a las cruces del mundo, de las mujeres, de los sufridos, como lo hizo y lo hace María», subrayó.
La jornada es encabezada por monseñor Carlos Tomás Diplán, arzobispo coadjutor de Santo Domingo, quien tuvo a su cargo las palabras y oración de apertura.