Un hospital de la ciudad de Milán, en Italia, está poniendo a prueba un robot capaz de interactuar con pacientes y realizar tareas básicas con el objetivo de reducir la carga de trabajo del personal sanitario.
El dispositivo, llamado Alter-Ego, mide 1.2 metros de altura y puede desempeñar distintas funciones dentro del centro de salud, como acompañar pacientes a salas de tratamiento, llevar objetos personales e incluso servir de enlace para consultas médicas a distancia.
Las pruebas se realizan desde abril en el Hospital Maugeri, específicamente en una unidad que atiende a pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa que afecta el sistema nervioso.
Durante las evaluaciones, el robot puede conversar con los pacientes, recopilar información sobre su estado de salud y enviar esos datos directamente al personal de enfermería para su seguimiento.
Según responsables del proyecto, inicialmente existían dudas sobre cómo reaccionarían los pacientes ante la presencia de una máquina en su proceso de atención. Sin embargo, los resultados preliminares han sido positivos y muchos usuarios han mostrado interés y curiosidad por interactuar con el robot.
El desarrollo de Alter-Ego es fruto de una colaboración entre el Instituto Italiano de Tecnología y la Universidad de Pisa. Actualmente funciona bajo supervisión remota de un operador, aunque está previsto que a partir de julio pueda realizar varias de sus funciones de manera autónoma.
Los investigadores explican que el propósito principal no es reemplazar a médicos o enfermeras, sino asumir tareas repetitivas que consumen tiempo y que podrían ser realizadas por tecnología especializada.
De acuerdo con los responsables del programa, esto permitiría que el personal sanitario dedique más tiempo a la atención directa de los pacientes y al acompañamiento humano, aspectos considerados fundamentales dentro del proceso de recuperación.
Pese a los avances, los especialistas aclararon que el robot aún tiene limitaciones y que funciones sensibles, como la administración de medicamentos, seguirán siendo responsabilidad exclusiva de los profesionales de la salud.
El proyecto también contempla que, en el futuro, esta tecnología pueda utilizarse para asistir a pacientes y cuidadores en sus hogares, ampliando así las posibilidades de apoyo fuera de los hospitales.