Un vecino de Sevilla ha sido víctima de una sofisticada estafa por internet después de caer en una falsa oferta de tarjetas regalo a precios muy inferiores a los habituales. Los estafadores le hicieron creer que podía adquirirlas con importantes descuentos e incluso le ofrecieron un supuesto método para fabricarlas por su cuenta. Para ello, le convencieron de que debía realizar varias operaciones con criptomonedas que, según le aseguraron, serían reembolsadas automáticamente.
La víctima, afincada en Sevilla, fue captada a través de una aplicación de mensajería en la que los delincuentes habían creado una falsa apariencia de legitimidad mediante grupos con numerosos usuarios y testimonios de supuestos clientes satisfechos. Tras contactar con uno de los administradores, comenzó el engaño que acabaría con varias transferencias bancarias y envíos de criptoactivos.
El caso ha terminado destapando una trama criminal dedicada a estafar y blanquear dinero. La Guardia Civil ha identificado a seis personas, de entre 18 y 59 años, que habrían participado en el fraude y que ahora son investigadas por delitos de estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a grupo criminal.
El cebo: tarjetas regalo a precio de ganga
Los delincuentes utilizaron grupos de una aplicación de mensajería con un elevado número de usuarios para hacer circular ofertas de tarjetas a precios reducidos. El objetivo era generar confianza entre quienes recibían los mensajes.
En ese entorno fue captada la víctima sevillana. Uno de los administradores se puso en contacto con ella y le ofreció adquirir tarjetas con importantes descuentos. Pero el supuesto negocio escondía una segunda fase: le explicó un método para que pudiera fabricarlas ella misma.
Para completar el proceso, debía realizar operaciones con criptomonedas. Los estafadores le aseguraron que el dinero enviado sería devuelto automáticamente cuando terminara.
La víctima confió en ellos y realizó varias transferencias bancarias y envíos de criptoactivos. El supuesto reembolso jamás llegó. Tampoco recibió finalmente la información prometida y, cuando comenzó a exigir explicaciones, los responsables desaparecieron y cortaron toda comunicación.
La denuncia permitió a los investigadores reconstruir el camino seguido por los fondos. La cibercomandancia analizó las comunicaciones entre la víctima y los presuntos responsables y examinó la documentación relativa a las operaciones económicas.
Los agentes siguieron las transacciones y comprobaron cómo los fondos eran fragmentados y enviados sucesivamente a distintas billeteras virtuales antes de ser convertidos posteriormente en moneda fiduciaria a través de proveedores de servicios de activos virtuales.
El sistema estaba diseñado para dificultar que los investigadores pudieran seguir el rastro del dinero y conocer quiénes eran los beneficiarios finales. Sin embargo, el análisis forense de las operaciones, unido a los requerimientos realizados a entidades bancarias y proveedores de servicios de criptoactivos, permitió relacionar las identidades digitales utilizadas en la estafa con personas físicas concretas.
Seis investigados por estafa, blanqueo y grupo criminal
La operación ha permitido identificar a seis integrantes de la organización, entre los que se encontrarían el supuesto líder y varios de sus principales lugartenientes. Según la Guardia Civil, cada uno desempeñaba funciones diferenciadas dentro del entramado.
La investigación atribuye al grupo un delito de estafa, varios delitos de blanqueo de capitales y otro de pertenencia a grupo criminal. Las diligencias han sido remitidas a la autoridad judicial de Monzón, en Huesca, donde operaba el grupo.