El folklore es el conjunto de tradiciones, creencias, costumbres, música, bailes y expresiones artísticas de un pueblo. Se transmite de generación en generación y contribuye a definir la identidad cultural de una comunidad.
En República Dominicana, historias sobre ciguapas, galipotes, bacás, aparecidos y otras figuras han pasado de generación en generación hasta formar parte del imaginario popular.
En el marco del Día Mundial del Folclore, recordamos algunas de las leyendas más conocidas del folclore dominicano.

La Ciguapa es una figura del folclore dominicano descrita como una mujer de larga cabellera que vive en zonas montañosas y tiene los pies hacia atrás, por lo que sus huellas confunden a quienes intentan seguirla. Su historia ha pasado de generación en generación como una de las leyendas más conocidas del país.

En el folclore dominicano, el galipote es presentado como un ser capaz de cambiar de forma y convertirse en distintos animales. La tradición también le atribuye poderes de protección y resistencia, creencia que dio paso a expresiones populares como “estar untado”.

El bacá forma parte del folclore dominicano como un ser sobrenatural ligado a pactos para obtener riqueza o proteger propiedades. Según la tradición popular, podía tomar forma de animal y su ayuda siempre implicaba un precio.

El Cuco fue durante generaciones el personaje usado para asustar a los niños cuando no querían dormir o portarse bien. Sin una apariencia definida, podía estar debajo de la cama, detrás de una puerta o en cualquier rincón oscuro. La advertencia era simple: “Duérmete, que viene el Cuco”.

La jupía es una aparición de la tradición oral dominicana vinculada a los espíritus de los muertos. Los relatos la sitúan sobre todo en caminos solitarios y zonas rurales durante la noche, generalmente con apariencia femenina y misteriosa.

Los Biembienes son seres legendarios del folclore dominicano que, según los relatos, vivían escondidos en montañas y zonas apartadas. Se decía que salían de noche, rondaban los conucos y desaparecían rápidamente entre el monte.

Las brujas aparecen en numerosos relatos dominicanos como mujeres capaces de volar, transformarse en animales o entrar a las casas durante la noche. También surgieron distintas creencias y remedios populares para mantenerlas alejadas.