Catua la Mar (AP).- Las víctimas de los sismos simultáneos que azotaron a Venezuela el mes pasado, así como algunas otras personas que se libraron de la destrucción, acudieron en grandes números en busca de algunos de los servicios de ayuda que ofrecen organizaciones no gubernamentales en las zonas más afectadas.
La demanda de ayuda se produce mientras Naciones Unidas hizo un llamado para recaudar alrededor de 300 millones de dólares para brindar asistencia a 1,3 millones de personas con necesidades urgentes en el país sudamericano, donde las organizaciones no gubernamentales eran, hasta hace poco, blanco de la represión gubernamental. Cocinas, clínicas móviles y hospitales de campo se encuentran actualmente dispersos en espacios públicos en el estado de La Guaira, la zona más afectada en el norte del país.
“Queda claro que en los lugares de desplazamiento, en especial después de dos semanas, la gente está viniendo porque no ha podido recibir otros tratamientos”, dijo Tom Fletcher, director de ayuda humanitaria de la ONU, durante su visita a Venezuela. “Ya no sólo llegan con fracturas; llegan con esas otras necesidades de salud de más largo plazo. Y es crucial que estemos para ellos”.
Los médicos que brindaban atención en la comunidad de Catia La Mar reportaron el jueves un aumento de afecciones cutáneas y enfermedades diarreicas, además de solicitar medicamentos para tratar enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión. El repunte de enfermedades puede estar relacionado con el hacinamiento y las malas condiciones de agua y saneamiento, que existían en muchas de las comunidades incluso antes de los terremotos.