28 de septiembre de 2026

controlandoelejido.com

Tu Portal digital dominicano en new york

El voto en el exterior no es un gasto, es una deuda

Elecciones RD
Compártelo en tus redes

La politóloga Rosario Espinal ha escrito un artículo titulado “Voto en el exterior: no gasten más”. Lo hace con honestidad intelectual, pero con una premisa peligrosa: que como los dominicanos de fuera se abstienen mucho, dejemos de invertir en su derecho a votar.

Ese planteamiento no es solo equivocado. Es antidemocrático. Y es exactamente la lógica del cajero automático que tanto daño nos ha hecho.

UN DERECHO NO SE MIDE POR SU TASA DE USO

El argumento central de Espinal es: el padrón del exterior creció a 10.6% del total, pero la abstención subió de 51% en 2016 a 81% en 2024. Por tanto, no gastemos más.

Con esa misma lógica, cerraríamos las elecciones en El Seibo, en Pedernales y en Independencia. Porque allí también la participación es más baja que en el Distrito Nacional. Con esa lógica, le quitaríamos el voto a los jóvenes, porque se abstienen más que los adultos mayores.

Los derechos no son una inversión financiera que se evalúa por retorno electoral. Son derechos. La Constitución no dice “todos los dominicanos tienen derecho al voto siempre que voten mucho”. Dice que tienen derecho al voto. Punto.

Si hay 81% de abstención en el exterior, la pregunta no es “¿para qué gastar?”. La pregunta es “¿qué estamos haciendo mal para que 800 mil dominicanos que se inscribieron con ilusión no encuentren la urna?”

La abstención no es apatía. Es distancia. Es un centro de votación a 4 horas en carro. Es tener que tomar dos trenes en Nueva York, perder un día de trabajo que no te pagan, para votar en una escuela que te queda lejísima. Es la Junta Central Electoral (JCE) abriendo 20 colegios en toda España para 200 mil dominicanos. Claro que no van a votar. No es desencanto, es obstáculo.

La solución que propone el estudio de la JCE, IIDH y CAPEL es correcta: acercar las urnas. Espinal dice que eso cuesta. Sí, cuesta. Como cuesta llevar la urna a Los Haitises. La democracia cuesta. Lo que no podemos hacer es abaratarla quitándole el voto a los que más lejos están.

Autor IVAN CANALS