El precio del petróleo registró un alza cercana al 5% este lunes por el cierre del estrecho de Ormuz y por el endurecimiento de las posiciones entre Estados Unidos e Irán, un escenario que volvió a encender la preocupación de los operadores por el suministro global de crudo. El barril de Brent para entrega en octubre terminó en 87,72 dólares, mientras el West Texas Intermediate alcanzó 82,13 dólares, en una jornada marcada por nuevas señales de bloqueo político y militar alrededor de uno de los pasos marítimos más sensibles del comercio energético.
La reacción del mercado puso el foco en Ormuz por una razón concreta: por esa vía transitaba antes de la guerra cerca de un 20% del flujo marítimo mundial de petróleo. Cualquier obstáculo sostenido en ese corredor altera de inmediato las expectativas sobre oferta, transporte y costos internacionales. En este caso, el impulso alcista se produjo después de que Irán ratificara condiciones que Washington considera inaceptables para avanzar hacia una reapertura plena del estrecho.

Durante el fin de semana, Teherán expuso seis exigencias para destrabar la situación. Entre ellas, reclamó reparaciones de guerra, el levantamiento de sanciones, el fin del bloqueo naval y la liberación de fondos iraníes congelados. Este lunes, el vocero de la Cancillería iraní, Esmail Baqai, negó que exista una instancia directa de diálogo con Estados Unidos y afirmó: “Seguimos en una situación de guerra”. También precisó que el entendimiento en discusión con Omán no supone reabrir Ormuz, sino apenas definir una ruta de navegación segura.
Del lado estadounidense, el presidente Donald Trump sostuvo que su país exigirá “compensaciones” por ataques atribuidos a Irán durante décadas. Esa definición chocó con la postura iraní, que condiciona cualquier salida a la aceptación de todas sus demandas. El cruce de planteos redujo la expectativa de un arreglo inmediato, una posibilidad que días atrás todavía era considerada por parte del mercado.
La suba del crudo respondió menos a una interrupción nueva del suministro que a la percepción de que el conflicto puede extenderse y volver más incierto el tránsito marítimo en la zona. El estrecho permanece cerrado por decisión iraní desde mediados de julio, luego de nuevos bombardeos estadounidenses en el sur del territorio iraní. Teherán respondió con ataques contra objetivos e intereses de Estados Unidos en países de Oriente Medio, tras lo cual Washington restableció el bloqueo naval sobre puertos y buques iraníes.

El contrato del Brent sumó 4,17 dólares en una sola sesión frente al cierre anterior, cuando había terminado en 83,55 dólares. En paralelo, el barril estadounidense WTI avanzó 5,05% hasta los 82,13 dólares. La magnitud del salto reflejó un cambio en el ánimo de los inversores, que habían comenzado la semana pasada con apuestas a favor de una desescalada.
Las declaraciones de analistas también apuntaron a esa pérdida de confianza en una salida rápida. Arne Lohmann Rasmussen, analista de Global Risk Management, explicó que “muchas de estas exigencias son claramente inaceptables para Estados Unidos” porque vuelven más difícil una salida política sin costo interno para la Casa Blanca. En la misma línea, Konstantinos Chrysikos, jefe de gestión de relaciones con clientes de Kudo.com, atribuyó la reacción del crudo a la “persistente incertidumbre” en torno al proceso diplomático y advirtió que “la falta de claridad sobre la posibilidad de una reapertura total de la vía marítima podría exponer los precios del crudo a una gran volatilidad”.
La tensión no impactó solo sobre el petróleo. En Europa, el gas natural amplificó el movimiento alcista. El contrato de futuros TTF neerlandés, referencia para el mercado europeo, subió 10,99% hasta 61,65 euros por megavatio hora. La explicación combinó dos factores: el temor a mayores trastornos energéticos y la necesidad de recomponer reservas antes del invierno boreal.

Por ahora, la atención de los mercados sigue concentrada en dos variables: si existe margen para una negociación indirecta con mediación regional y cuánto tiempo puede continuar restringido el paso por Ormuz sin provocar nuevas alteraciones en los flujos de exportación de crudo. Mientras no aparezca una señal concreta de apertura, el precio del petróleo mantiene presión alcista en un mercado que volvió a medir el riesgo geopolítico como factor central.