15 de septiembre de 2026

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El jefe de Nvidia rechazó frenar la IA con Trump en altavoz: “No vamos a dejar que pase”

El jefe de Nvidia rechazo frenar la IA con Trump en altavoz No vamos a dejar que pase
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Jensen Huang, director ejecutivo de Nvidia, estaba en el escenario del All-In Summit, una conferencia de inversores de tecnología en Los Ángeles, discutiendo el pedido de Dario Amodei de frenar el ritmo de la inteligencia artificial cuando le sonó el teléfono. Era Donald Trump. En vez de cortar, pidió un micrófono y puso al presidente en altavoz para todo el auditorio.

“Estoy en el escenario con los besties”, le dijo Huang, por el apodo, los amigos, con que se llaman entre sí los inversores que conducen el podcast All-In. Entre ellos están Chamath Palihapitiya y Jason Calacanis, dos de los que venían criticando el plan de Anthropic.

Palihapitiya ya había descrito el plan de Amodei como una maniobra de poder que amenaza al desarrollo de código abierto. El escenario no era neutral: Huang estaba entre críticos cuando atendió.

Trump arrancó con una broma sobre el aparato: “Lo lindo de la vida es que Jensen puede desarrollar el chip más complejo del mundo y no sabe cómo ponerte en altavoz”. Después fue al tema que estaban discutiendo en el escenario.

“Están jugando justo a favor de mucha gente que no quiere que esto avance”, dijo sobre quienes piden desacelerar. “Pueden ser políticos. También puede ser China. Y no vamos a dejar que pase. Es un engaño.”

Agregó que los robots no van a apoderarse del mundo y que los centros de datos son “el petróleo de los próximos 20, 25 años”.

También dejó un matiz: “Tenemos que ser un poco cuidadosos, tenemos que hacer las cosas con prudencia, pero eso no significa que vayamos a frenar una industria. Así que estoy con vos hasta el final. Ni sabía qué pensabas sobre esto”.

La respuesta de Huang fue corta: “Tiene razón, señor, no vamos a dejar que pase”.

Huang, el primero en plantarse contra el freno

Donald Trump rechazó la desaceleración de la inteligencia artificial y afirmó que no permitirá que políticos o China frenen ese avance. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En tres días, los jefes de Anthropic, OpenAI, xAI, Google DeepMind y Microsoft dijeron, con distintos planes, que la industria debe ir más despacio. Huang es el primero que se planta en contra, y no desde una empresa cualquiera: Nvidia fabrica los chips con los que las otras cinco entrenan sus modelos.

Su argumento no niega los riesgos. Según Bloomberg, sostuvo que es un error plantear el asunto como una elección entre innovar rápido y ser seguro, y dijo que Trump había captado las complejidades del problema.

En el escenario prometió que Estados Unidos “va a asegurarse de que todos ganen en la carrera de la IA”.

Es coherente con lo que viene diciendo hace años: Huang rechazó siempre los relatos apocalípticos sobre la tecnología que vende. Lo nuevo es el contexto. Ahora esos relatos los firman sus clientes.

Todo esto empezó hace seis días, cuando un investigador de 27 años renunció a Anthropic y escribió en X que las empresas del sector “apuestan con nuestras vidas”. Un jefe de seguridad de la propia Anthropic le dio la razón y calculó más del 10% de probabilidad de que la IA mate a todos los humanos en una década.

Conviene mirar el interés de cada uno, y el de Nvidia es el más directo de todos. El plan de Amodei propone que las empresas se tomen más tiempo entre modelo y modelo, y que evaluadores externos verifiquen el proceso de entrenamiento. Cada mes de demora en un entrenamiento es un mes de demora en la compra de chips.

Los laboratorios que piden frenar venden modelos y servicios. Nvidia vende la infraestructura con la que se construyen. Un acuerdo de ritmo entre laboratorios les cuesta a ellos velocidad; a Nvidia le cuesta demanda.

El mercado hizo la misma cuenta. La acción de Nvidia cayó cerca del 3,4% este lunes, según Bloomberg, en una jornada en la que las tecnológicas retrocedieron por el debate sobre la desaceleración.

Ni el respaldo presidencial en vivo lo evitó. Los inversores no descontaron lo que dijo el presidente: descontaron lo que dijeron los cinco jefes de laboratorio antes que él.

Huang tiene razón en una cosa: la discusión de esta semana no se resuelve eligiendo entre velocidad y seguridad. Se resuelve sabiendo quién paga cada una. Y por primera vez desde que empezó, alguien de adentro dijo en voz alta que no piensa pagarla.