Treinta años después del asesinato de José Rafael Llenas Aybar, el crimen que estremeció a República Dominicana en 1996 vuelve a generar debate tras la salida de prisión de Mario José Redondo Llenas, condenado junto a Juan Manuel Moliné Rodríguez por el secuestro y asesinato del menor. Esta vez, la discusión ha resurgido alrededor de las antiguas teorías sobre satanismo, poder e influencias diplomáticas que durante décadas rodearon el expediente y que involucraron públicamente a la familia argentina Palma Meccia.
En medio de ese resurgir de versiones y especulaciones, el exfiscal del caso, Francisco Domínguez Brito, afirmó que nunca observó elementos que sustentaran las teorías sobre prácticas satánicas o manipulaciones ejercidas por diplomáticos argentinos en el crimen.
“A mí me parece que en este caso no fue ni satanismo ni nada de esas cosas que se dijeron. El motivo del secuestro fue dinero”, expresó Domínguez Brito durante una entrevista televisiva en la que volvió a referirse a uno de los procesos judiciales más impactantes de su carrera.
Según explicó, la tesis que manejó el Ministerio Público durante el juicio fue que Mario José Redondo y Juan Manuel Moliné actuaron motivados por dinero y consumismo, particularmente por el interés de aparentar un estilo de vida que no podían sostener.
“El dinero para comprar un jet ski. El jet ski simplemente para aparentar la moda, el consumismo y todo aquello que a veces llena a algunos jóvenes”, sostuvo.
Para el exprocurador, muchas de las teorías surgidas durante el proceso fueron utilizadas por la defensa como un intento de disminuir la responsabilidad penal de los acusados.
“Muchas de estas teorías eran para promover que ellos no debían ser condenados por ese crimen tan atroz, porque fue por influencia, fue satanismo y fue una serie de cosas”, afirmó.
Domínguez Brito aseguró además que durante el juicio de fondo no observó elementos que justificaran o redujeran la responsabilidad de los condenados.
“La fiscalía no determinó ningún hecho que pudiera ser relevante en ese sentido”, expresó.
El caso Llenas Aybar no solo conmocionó por la brutalidad del crimen, sino también por las versiones que comenzaron a surgir durante la investigación y que terminaron vinculando públicamente a la familia Palma Meccia, perteneciente al cuerpo diplomático argentino acreditado en República Dominicana durante la década de los 90.
La familia estaba encabezada por Teresa Meccia de Palmas, entonces embajadora de Argentina en el país; su esposo, Luis Palmas de la Calzada; y su hijo Martín Palmas, compañero de estudios de Mario José Redondo en el colegio Loyola.
Durante distintas declaraciones ofrecidas años después del asesinato, Mario José Redondo aseguró que Martín Palmas lo introdujo al entorno familiar y que recibió influencia directa de ellos antes del crimen.
Según sus relatos, los Palma Meccia mantenían un entorno marcado por lujo, poder económico y presuntas conexiones políticas. También llegó a relacionarlos con supuestas actividades ilícitas, narcotráfico y prácticas esotéricas o fuera de lo común.
En una de sus declaraciones más polémicas, fechada el 25 de abril de 1998, Redondo afirmó que recibió instrucciones específicas para secuestrar a José Rafael Llenas Aybar y vinculó directamente a Luis Palmas de la Calzada y a Martín Palmas con el supuesto plan criminal.
Según esa versión, le entregaron mapas, dispositivos de comunicación, instrucciones escritas y órdenes precisas sobre qué hacer si el secuestro fallaba.
Incluso aseguró que, tras cometer el crimen, abandonó evidencias en las inmediaciones de la Embajada de Argentina en Santo Domingo.
También relató supuestos episodios de abuso sexual, presuntos homicidios presenciados por él y situaciones relacionadas con drogas y poder político.
Con el paso de los años, esas declaraciones alimentaron teorías que vinculaban a los Palma Meccia con figuras oscuras del peronismo argentino, entre ellas José López Rega, conocido como “El Brujo”, fundador de la organización parapolicial Triple A y señalado históricamente por sus supuestas prácticas esotéricas e influencia en círculos de poder durante los años 70 en Argentina.
Sin embargo, ninguna de esas acusaciones pudo ser demostrada judicialmente.
El escándalo alcanzó dimensión internacional en agosto de 1996, cuando el entonces presidente argentino, Carlos Menem, ordenó el traslado y cese de funciones diplomáticas de Teresa Meccia de Palmas en medio de la presión mediática y social que generó el caso en República Dominicana.
Antes de abandonar el país, la familia enfrentó protestas públicas, manifestaciones y fuertes cuestionamientos sociales. Posteriormente se establecieron en Mar del Plata, Argentina.
Aunque nunca fueron procesados judicialmente en República Dominicana, sus nombres quedaron permanentemente asociados al caso en el imaginario colectivo dominicano.
A pesar de ello, Domínguez Brito insiste en que durante el juicio no aparecieron pruebas concretas que sustentaran esas versiones.
“Yo no me atrevería a decir que hubo lo que planteó la defensa en ese momento, que era algo satánico influenciado por estas personas”, afirmó.
Según explicó, lo que motivó finalmente el asesinato fue el temor de los responsables a ser identificados por el menor.
“Lo que motivó la muerte fue que no fueran denunciados ante las autoridades”, sostuvo.
Domínguez Brito recordó además que uno de los acusados admitió durante el proceso haber propinado 34 puñaladas a José Rafael Llenas Aybar por miedo a que revelara el secuestro a sus padres.
“No era nada sofisticado. Al final, cuando se dieron cuenta de que era algo sin sentido y que se iba a descubrir, uno de ellos tomó la decisión”, expresó.
No obstante, la defensa de Mario José Redondo mantiene una posición distinta.
Francisco Hernández, uno de los abogados del condenado y el único sobreviviente del equipo legal original, sostiene que las investigaciones sobre los Palma Meccia nunca fueron profundizadas completamente.
Según afirmó, durante el proceso desaparecieron numerosas evidencias materiales, incluyendo dispositivos electrónicos, prendas y cerca de 300 discos compactos que, según dijo, contenían material comprometedor relacionado con personas vinculadas al caso.
También aseguró que Mario José insistió durante años en que existía un mensaje codificado enviado a través de un “beeper” con la numeración “666”, elemento que nunca pudo ser confirmado oficialmente dentro del expediente judicial.
Treinta años después, el caso Llenas Aybar sigue dividido entre lo que pudo probarse en los tribunales y todas las teorías, rumores y acusaciones que sobrevivieron fuera de ellos.
Lo único que quedó establecido judicialmente fue la responsabilidad penal de Mario José Redondo Llenas y Juan Manuel Moliné Rodríguez en el secuestro y asesinato de José Rafael Llenas Aybar.
Sin embargo, el expediente continúa siendo uno de esos casos donde la condena no logró cerrar todas las preguntas y donde, aún hoy, persisten dudas para una parte de la sociedad dominicana sobre líneas investigativas que nunca terminaron de agotarse.