Cualquiera de los análisis de las medidas y políticas migratorias más relevantes emprendidas por los presidentes de Estados Unidos, coinciden en que el republicano Ronald Reagan fue el último en llevar a cabo una acción concreta que permitió la regularización de 3 millones de personas indocumentadas, a través de la Ley de Reforma y Control de la Inmigración (IRCA) de 1986. Es decir, hace 40 años.
De allí en adelante, como contabilizan varios estudios comparativos, solo se han registrado medidas parciales y “parches” como el Programa de Acción Diferida para los llegados en la infancia (DACA), ideado en 2012 por Barack Obama y alivios como el Estatus de Protección Temporal (TPS).
¿La razón? hay muchas explicaciones, pero la razón de fondo, es que durante décadas como analiza Mann y Norman Ornstein en su libro It’s Even Worse Than It Looks, la política estadounidense está tan profundamente polarizada, que dificulta que el Congreso sea funcional para los más importantes objetivos del país.
“La política nacional se ha vuelto tan extrema y tribal que el Congreso se ha debilitado casi hasta el punto de no poder legislar con eficacia. La polarización hace que incluso temas de consenso, como la inmigración, sean difíciles de aprobar“, subrayaron.
Ahora, con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, los hechos sostienen que se inició hace 13 meses una demolición de todos los alivios migratorios existentes y el desmantelamiento de los programas sociales que alivian la vida de los más pobres.
Al mismo tiempo, otros ponderan con optimismo, que simplemente estamos al frente de una etapa de transición en que era necesario destruir el modelo existente, para renovar las bases del país.
Hoy al conmemorarse el Día de los Presidentes, que de alguna manera siempre invita a una revisión del legado de los mandatarios estadounidenses, cualquier conversación sobre Trump en algún rincón de la Gran Manzana, constituye un escenario conflictivo que envuelve emociones, polarización, repudio y también admiración.
Y precisamente el tema de la migración y los operativos de deportación, están como ningún otro tema sobre la mesa de una ciudad, en donde en las últimas horas, las denuncias sobre la presencia de las agencias federales en vecindarios de El Bronx, incendia aún más temores y plantea preguntas sobre el futuro de la Gran Manzana y el país.

Se “congelan” los negocios
La dirigente comunitaria de El Bronx, Josefina Colón, está en la amplia orilla que señala a la Administración Trump como una “maquinaria de miedo” que persigue a inmigrantes trabajadores, separa familias y de manera consistente, esto se revierte en la destrucción de la economía de los pequeños emprendedores.
“Muchos se dejaron llevar por su promesa de sacar a los delincuentes de las calles y mejorar la economía. Hasta ahora no hemos visto ninguna de las dos cosas. En 32 años yo nunca había visto tantos negocios vacíos, porque los clientes que en su mayoría son inmigrantes, le da miedo salir por miedo a una redada”, asegura la comerciante dominicana.
Josefina asegura que ante los rumores de la presencia de La Migra en algunos operativos en la Avenida Grand Concourse en días pasados, el miedo y el frío invernal ha “congelado” a centenares de negocios. Asegura que hasta a los mismos trabajadores, les da pánico salir.
“Si no hay un freno con esta crueldad, lo que podemos ver en el futuro es una guerra civil y cierres masivos de los pequeños negocios. Tengo a vecinos con papeles que prefieren estar resguardados porque igual se los llevan, porque si hablas español y no eres blanco, eres sospechoso de algo”, añadió.
“Somos más respetados”
Por el contrario, el comerciante venezolano Samir Belmonte, considera que en un muy poco tiempo, de la mano de Trump, el país está volviendo a ser respetado, se han tomado medidas muy claras para fortalecer la economía y garantizar la seguridad nacional.
“El gobierno anterior abrió las fronteras. Y miles de personas a quienes ni siquiera se les pedía identificación, vinieron a recibir beneficios sociales, irrespetando a los contribuyentes. Nueva York vivió las terribles consecuencias de un gobierno que fue tan débil, que no fue capaz de garantizar seguridad en sus fronteras. En pocos meses, eso cambió. Lamentablemente han pagado justos por pecadores, eso es verdad, pero inicialmente no había otra forma, de revertir el daño masivo causado por el expresidente Biden”, interpreta el comerciante.
Asimismo, Samir defiende un rendimiento histórico de los indicadores “extraordinarios” de Wall Street que son un termómetro de la confianza en la economía y la reducción del precio de la gasolina, lo cual se ha revertido en apaciguar la inflación.
“Estos logros financieros y en la seguridad nacional, no serán nunca noticia de grandes titulares. Nueva York sigue recibiendo tantos turistas como antes de la pandemia. Y estoy seguro, que Donald Trump cuando termine de ordenar la casa, empujará una reforma que sacará de las sombras a millones de inmigrantes”, apostó.
“Quieren destruir a los pobres”
Por su parte, la asambleísta demócrata de El Bronx, Yudelka Tapia, al igual que muchos de residentes del condado de la salsa consultados, refiere que las acciones presidenciales a través del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tiene paralizadas a miles de familias pobres y de la clase trabajadora.
“Tenemos registros de familias esta semana que decidieron no llevar a sus niños a las escuelas por miedo a ser separados. Los beneficios esenciales de Medicare, Medicaid y los cupones SNAP siguen siendo recortados. Hasta ahora lo que hemos visto, es un empeño dictatorial de querer destruir a los pobres. Emocionalmente es impactante para miles de nuestros neoyorquinos. El legado de Trump será mucho dolor. Los beneficios en salud logrados por el expresidente Barack Obama están siendo destrozados”, advirtió la legisladora dominicana.
“Queremos combatir el fraude”
En este sentido, la congresista republicana neoyorquina, Nicole Mallotakis, defensora a ultranza de las políticas migratorias del presidente Trump, en varios comunicados oficiales, ha dejado claro que se ha opuesto a cualquier recorte que implique que ciudadanos americanos elegibles y vulnerables, sufran por la disminución de fondos para programas como Medicare y Medicaid.
“Estamos poniendo orden y deteniendo al fraude. No eliminando programas para nuestra gente. Impulsamos reformas responsables que se centren en los requisitos laborales para la población adulta sin discapacidades y sin dependientes, la expulsión de los inmigrantes indocumentados y los beneficiarios no elegibles que defraudan al programa. Solo en Nueva York, el programa Medicaid de Emergencia ha crecido un 1,200 % en los últimos 10 años, con cientos de miles de inmigrantes indocumentados inscritos”, destacó.
Mallotakis ha reiterado en medios locales que se trata de los programas “con mayor abuso en la historia” de Nueva York.
Presidentes y migración:
- Ronald Reagan (1981–1989)
Reforma clave: Ley de Reforma de Control Migratorio (IRCA) Immigration Reform and Control ActRCA), en 1986. Legalizó a casi 3 millones de inmigrantes indocumentados que vivían en EE. UU. antes del 1 de enero de 1982. - George H. W. Bush (1989–1993)
Reformas clave:
Aumentó los cupos de inmigración legal e introdujo categorías de visas basadas en habilidades y diversidad. - Bill Clinton (1993–2001)
Reformas clave:
Ley de Control y Reforma de Inmigración de 1996, que endureció procesos de deportación y amplió las causas de inadmisibilidad. - George W. Bush (2001–2009)
Intentos de reforma:
Propuesta de legalización para inmigrantes indocumentados en 2006-2007 que no puso ser aprobada.
Tras el 11-S, reforzó la seguridad fronteriza y la vigilancia, creando programas de verificación de empleo (E‑Verify) y aumentando deportaciones. - Barack Obama (2009–2017)
Medidas clave:
En 2012 aprueba el programa Deferred Action for Childhood Arrivals (DACA), el cual protege temporalmente a jóvenes indocumentados llegados en la infancia (“Dreamers”) de la deportación.
Aumentó la seguridad fronteriza y las deportaciones de inmigrantes con antecedentes penales.
Intentó una reforma integral bipartidista en 2013 que no prosperó en el Congreso. - Donald Trump (2017–2021)
Medidas clave:
Endurecimiento absoluto de la política migratoria, construcción parcial del muro fronterizo, restricciones de entrada a ciudadanos de países mayoritariamente musulmanes, reducción de cuotas de refugiados y bloqueos a programas de asilo. - Joe Biden (2021–2025)
- Revirtió muchas políticas duras de Trump, protegió programas como DACA, extendió el TPS a varios países y amplió vías legales temporales como el CBP One y el parole humanitario para algunos países, que permitió el ingreso de miles de migrantes que pudieron aplicar a permisos de trabajo. Impulsó la U.S. Citizenship Act para legalizar inmigrantes indocumentados, la cual tampoco logró un consenso.
El dato:
Donald Trump es el 45.º presidente del país y el cuarto oriundo de Nueva York, un estado en el que el magnate inmobiliario nunca ha obtenido la mayoría de los votos en los tres comicios electorales en los que se ha postulado: en 2016 contra Hillary Clinton, en 2020 en la contienda con Joe Biden y en 2024 frente a Kamala Harris.