El blindaje de Óscar Puente tiene fecha de caducidad, y la ha marcado una encuesta interna de Moncloa. Según ha podido saber OKDIARIO, Pedro Sánchez ya contempla destituir al ministro de Transportes después de recibir sondeos que sitúan al PSOE entre los 90 y los 95 escaños tras la tragedia ferroviaria de Urda, en la que han muerto 69 personas. Unos datos que han caído como una bomba en el Gobierno, donde la preocupación es total a menos de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre.
La horquilla supone un desplome sin paliativos. El PSOE obtuvo 121 escaños en las generales de 2023, y los números que ahora maneja el entorno del presidente dibujan una sangría de entre 26 y 31 diputados. Un escenario que no sólo aleja cualquier posibilidad de reeditar el Gobierno, sino que amenaza con dejar a los socialistas en uno de los peores resultados de su historia reciente. Y en Moncloa nadie duda de dónde procede buena parte del golpe: dos catástrofes ferroviarias en apenas diez meses, Adamuz y Urda, con 115 muertos en la alta velocidad, y un ministro que se niega a asumir responsabilidades.
Hace sólo unos días, Sánchez rechazó la dimisión que Puente le puso a disposición con un argumento rotundo: cesarle sería «injusto». La estrategia era sostenerlo como cortafuegos para que absorbiera el desgaste de la crisis, mientras se le apartaba discretamente de la campaña. El propio ministro había trasladado en privado al Gobierno su razón para resistir: «No dimito porque, si lo hago, parece que asumo que soy culpable». Pero la lógica del escudo se ha vuelto contra el presidente y se ha convertido en la auténtica causa de la hemorragia electoral del PSOE.