17 de mayo de 2026

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Delcy Rodríguez entrega a EEUU a Alex Saab, testaferro del narcodictador Maduro y protegido de Cilia Flores

Delcy Rodriguez
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Delcy Rodríguez entregó este sábado a Estados Unidos a Alex Saab, testaferro del narcodictador Nicolás Maduro, en un golpe político que ha sacudido Caracas. Saab fue trasladado en avión a Miami (Florida) en una operación que el régimen venezolano ha intentado presentar como una simple deportación migratoria. Saab había sido liberado por Joe Biden en 2023 a cambio de 10 estadounidenses presos en Venezuela.

«El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela informa la deportación del ciudadano de nacionalidad colombiana Alex Naim Saab Morán, llevada a cabo este 16 de mayo de 2026 en cumplimiento de las disposiciones normativas de la legislación migratoria venezolana», señaló el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME) en un comunicado oficial.

«La medida de deportación fue adoptada tomando en consideración que el referido ciudadano colombiano se encuentra incurso en la comisión de diversos delitos en los Estados Unidos de América, tal como es público, notorio y comunicacional», añadió el organismo.

Saab fue trasladado desde el siniestro centro de detención de El Helicoide bajo custodia hasta el aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía. Posteriormente, ha sido trasladado a Miami. El operativo ha contado con la participación del FBI, la CIA, el Departamento de Estado de Estados Unidos y el Departamento de Justicia.

La historia de Alex Saab

La historia de cómo un comerciante de Barranquilla se transformó en el operador financiero más importante de la narcodictadura de Nicolás Maduro revela las entrañas de una de las redes de corrupción más sofisticadas de América Latina. Alex Naín Saab Morán, hijo de inmigrantes libaneses de 49 años, construyó un imperio criminal que saqueó miles de millones de dólares destinados al pueblo venezolano, según documenta exhaustivamente el periodista Gerardo Reyes en su biografía Alex Saab.

De Barranquilla a Miraflores: el ascenso meteórico

Saab llegó a Barranquilla en los años 80 huyendo de la guerra civil libanesa. Estudió Administración de Empresas en la Universidad del Norte, aunque sus compañeros lo recuerdan como «un pelado bollón (engreído), bien parado, de buena posición y las peladitas de esa época se derretían por él», según relata un egresado de la universidad citado por Reyes. «Era básicamente un recochero, un tipo buena gente, de una familia decente. Era un rebuscador, eso es lo que le gustaba, era el negocio, no el estudio», agrega.

En 2007 comenzó su incursión en el lucrativo mercado cambiario venezolano, aprovechando las distorsiones del sistema Cadivi (Comisión Nacional de Administración de Divisas). Washington calcula que los dividendos que obtuvo de sus negocios con el aval del gobierno venezolano superan los 1.000 millones de dólares, según recoge Reyes en su investigación.

La alianza estratégica con Piedad Córdoba

El verdadero despegue llegó con su asociación con Piedad Esneda Córdoba Ruiz, la senadora colombiana conocida por su cercanía con las FARC y el chavismo. Según el libro, Córdoba conoció a Saab en 2009 a través del médico masón Lorenzo Hernández Oliveras, quien había sido recaudador de fondos para el político liberal Horacio Serpa y colaborador en las campañas al Senado de Córdoba de 2006 y 2010.

«Su amistad con el empresario colombiano tenía dos vías: ella ponía las influencias y él pagaba sus cuentas», describe Reyes. Córdoba conocía los entresijos del poder venezolano, sabía dónde estaba el dinero de Saab, cómo funcionaban las cloacas del sistema Cadivi y entendía que los procesos de licitación se habían convertido en reliquias porque en la Quinta República todo se adjudicaba discrecionalmente.

El momento decisivo ocurrió en octubre de 2010, cuando Córdoba presentó a Saab ante Nicolás Maduro, entonces canciller de Venezuela. Tras un almuerzo con Maduro en presencia del empresario Carlos Balilla Bastistini, Saab conoció también a Tareck El Aissami, ministro del Poder Popular del Interior y Justicia. Andrés Vásquez, asistente de Córdoba, tomó una foto con su BlackBerry junto a Maduro, imagen que marcaría el inicio de una relación que cambiaría el destino de Saab.

Al final de una reunión en el apartamento de Córdoba en Bogotá, la senadora prometió ayudar a Saab a recuperar 29 millones de dólares que sus empresas tenían confiscados en Venezuela. «Ella quedó comprometida a ayudarlo a sacar los 29 millones de dólares que las empresas de Alex Saab tenían represados en Venezuela con la prestación del pago de un porcentaje del 10 por ciento para Piedad», revela una fuente cercana a la operación citada por Reyes.

Cilia Flores: la verdadera arquitecta del imperio

Pero según la investigación de Reyes, el verdadero poder detrás del ascenso de Saab no fue Maduro, sino su esposa, Cilia Flores. «El ex director de la PDVSA que me siguió la carrera de Saab me comentó que Cilia Flores es un personaje clave en el ascenso del empresario en Venezuela. A su entender, fue Flores y no Maduro, quien descubrió las capacidades camaleónicas del colombiano para improvisar sus soluciones emergentes», escribe el periodista.

Un ex directivo de PDVSA consultado por Reyes dijo que «Cilia Flores es un personaje clave en el ascenso del empresario en Venezuela. A su entender, fue Flores y no Maduro, quien descubrió las capacidades camaleónicas del colombiano para improvisar sus soluciones emergentes. Las capacidades de Saab, como todo, su versatilidad, lo detecta ella».

El mismo testimonio agrega: «Ella [Saab] antes le gritó ‘este tipo [Saab] en testaferro muy importante’ y logra que se vuelva una figura global. Es una mujer inteligente, rápida, habla inglés y francés. Cuando ella está con Maduro en un salón, Maduro no habla».

El sistema Cadivi: una máquina de robo multimillonario

El mecanismo era simple pero devastador. El sistema Cadivi funcionaba así: una empresa importadora solicitaba dólares para pagar a proveedores en el exterior. Cadivi aprobaba la solicitud y ordenaba el pago al vendedor extranjero. Con una tasa de cambio del dólar en el mercado negro excesivamente más alta que la oficial, muchos beneficiarios cambiaban las divisas en bolívares en ese mercado ilegal y con los bolívares compraban dólares por cantidades que superaban enormemente las sumas iniciales. Es decir, cien dólares se podían convertir en trescientos, cuatrocientos o más.

Entre los beneficiarios del sistema se encontraba Álvaro Pulido Vargasnarcotraficante confeso condenado en Italia en 1997, pero prófugo en Venezuela. Pulido montó alrededor de 2010 una oficina frente al Hotel Marriott de Caracas donde se dedicó a comprar y alquilar sociedades que participaban en «la gran lotería mensual de las divisas», según describe Reyes.

«Pulido también le apostó a Cadivi. Alrededor de 2010 montó una oficina frente al Hotel Marriot de Caracas donde se dedicó a comprar y alquilar sociedades, reales como de papel, que participaban en la gran lotería mensual de las divisas», detalla la investigación.

Según documenta el libro, Saab presentó cuentas de cobro a Cadivi de diecinueve empresas venezolanas. El cobro más alto fue de cuatro millones de dólares presentado a nombre de Inagrinex C.A., empresa con sede en el estado Portuguesa dedicada a la comercialización de maquinaria industrial. Los cuatro millones fueron transferidos a Jacadi de Colombia S.A.S., una firma textil propiedad de los Saab que hoy está bajo investigación por lavado de activos.

A principios de 2011, Saab recibió la primera tanda de pagos por 9,8 millones de dólares. Los pagos fueron aprobados por Manuel Barroso, presidente de Cadivi entre 2006 y 2013.

Estados Unidos entra en la caza

El gobierno estadounidense se encontró con Alex Saab cuando buscaba a Álvaro Pulido. Tres fuentes relacionadas con la investigación confirmaron independientemente a Reyes que un informante de la DEA señaló a Pulido como enlace del cártel de los Soles, la red de militares venezolanos involucrados en narcotráfico.

«Al rastrear las actividades de Pulido, los agentes federales se encontraron con que el exnarcotraficante convicto manejaba una importante red de comercio internacional y tenía grandes ingresos provenientes de Cadivi. Como socio cercano en esta y otras actividades, aparecía el empresario barranquillero Alex Saab», narra el libro.

Saab se enteró de que estaba en el radar de las autoridades federales en abril de 2016, cuando recibió en Barranquilla una carta de un informante de la DEA invitándolo a reunirse con agentes. Aunque respondió que eran «calumnias de las usuales», se puso en contacto con el abogado Abelardo de la Esprilla Otero, quien había sido abogado de los presidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana y defensor de ministros, lavadores de dólares y líderes paramilitares.

La investigación se bifurcó: por un lado, la DEA siguió los presuntos lazos con el narcotráfico de Saab y, por otro, el FBI sus maniobras de corrupción internacional y lavado de dinero.