13 de septiembre de 2026

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Continúan las denuncias contra el cirujano plástico Orlando Vargas por mala práctica médica

Continuan las denuncias contra el cirujano plastico Orlando Vargas por mala practica medica
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Nuevas pacientes se suman a las denuncias contra el cirujano plástico Orlando Vargas Almonte, a quien atribuyen presuntas complicaciones tras someterse a reducciones mamarias para tratar la gigantomastia, una condición que les provocaba dolores de espalda y cuello y limitaciones físicas.

Heridas que no cicatrizan, infecciones, pérdida de tejido, deformidades y gastos adicionales forman parte de los testimonios recopilados por N Investiga, que además encontró cuestionamientos sobre el manejo de algunos procedimientos y pagos realizados por pacientes que contaban con cobertura de seguro médico.

Las nuevas denuncias vuelven a poner bajo escrutinio al cirujano, quien ya había sido señalado públicamente en años anteriores por pacientes que atribuyeron a procedimientos realizados por él diversas complicaciones.

Nuevas pacientes denuncian complicaciones

Una de las afectadas es una estudiante universitaria que el 27 de marzo fue sometida a una reducción mamaria por Vargas Almonte en la Clínica Rodríguez Santos.

De acuerdo con la Dirección de Habilitación de Salud Pública, consultada para esta investigación, el médico no figura registrado como parte del personal médico de ese centro.

La joven relata que, aunque tuvo contacto con el cirujano antes de la intervención, después de entregar el dinero prácticamente no volvió a verlo hasta despertar de la cirugía.

“Él estuvo solamente cuando volvió y me hizo la medición en los senos… Ya cuando desperté, ya estaba operada y todo.”

Unos 20 días después comenzó a notar señales que consideró anormales: una herida que expulsaba pus y otras lesiones debajo de las mamas que no cicatrizaban.

Según su testimonio, acudió al médico en busca de una solución, pero inicialmente recibió indicaciones para continuar utilizando cremas.

La afectada sostiene que no le fue realizado un cultivo microbiológico para determinar el origen de la infección y que, con el paso de las semanas, las heridas aumentaron de tamaño.

Cinco meses después de la cirugía, afirma que todavía presentaba secreción, además de dolor y una alteración en la posición de los pezones que afecta su vida cotidiana.

“Hasta la ducha, que me caiga el agua, todavía ese pezón me duele.”

Una reducción que, según la paciente, terminó en una emergencia

Otro caso es el de Darlenys Moreta Rodríguez, de 28 años, quien conoció los servicios de Vargas Almonte a través de Instagram.

Su cirugía fue realizada el 4 de julio en el Centro Policlínico Nacional, en Santo Domingo Este. Al igual que en el caso anterior, Salud Pública informó que el cirujano no aparece registrado como personal médico de ese centro.

Moreta asegura que, al despertar, sus senos prácticamente conservaban el mismo tamaño y que, en lugar de la reducción que esperaba, se habría realizado principalmente un levantamiento.

Las complicaciones aparecieron aproximadamente una semana y media después, cuando observó una secreción blanquecina en uno de los drenajes.

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Según relata, intentó comunicarse con el médico, pero al no recibir respuesta acudió junto a su esposo al centro donde había sido operada.

“Yo dije: ‘Pero esto no es normal’. Entonces, fui al policlínico con mi esposo de emergencia.”

Posteriormente acudió al Hospital Darío Contreras y fue referida al Hospital Salvador B. Gautier, donde comenzó a recibir evaluaciones y estudios relacionados con las complicaciones.

Más mujeres aseguran haber sufrido complicaciones

El caso de Moreta tomó otra dimensión cuando, después de publicar una queja en la cuenta de Instagram del cirujano —publicación que posteriormente, según su relato, fue eliminada— comenzó a recibir mensajes de otras mujeres que aseguraban haber pasado por experiencias similares.

“Después ya yo vi que había muchas más y yo dije: ‘No, pero esto no se puede quedar así’.”

A partir de esos contactos creó las cuentas doctororlandovargasdenuncia en Instagram y TikTok, donde comenzaron a recopilar testimonios, audios e imágenes de otras pacientes.

Algunas de las mujeres contactadas por N Investiga prefirieron no hablar públicamente.

La investigación tuvo acceso a fotografías y testimonios en los que se observan heridas abiertas, pérdida de tejido y lesiones de considerable extensión. Una de las pacientes describió una lesión que, según su percepción, comprometió parte importante del tejido de uno de sus senos.

Determinar si estas lesiones corresponden a necrosis, infección u otra complicación médica requiere una evaluación clínica individual y documentación médica.

Cuestionamientos sobre las condiciones de las cirugías

Entre los testimonios recopilados también aparecen señalamientos sobre la forma en que supuestamente se desarrollaban algunas intervenciones.

Una de las mujeres afirmó haber escuchado que en determinados procedimientos intervenía una familiar del cirujano y cuestionó quién realizaba efectivamente las operaciones.

“Uno le paga a él, no a la hermana. Entonces necesitamos las cámaras de cuando sale y entra al quirófano.”

Otro testimonio difundido en redes sociales y obtenido por la investigación describe heridas abiertas, mal olor y pérdida de tejido después de una reducción mamaria.

Sin embargo, estas afirmaciones corresponden a testimonios de las pacientes y no establecen por sí mismas que se hayan incumplido protocolos quirúrgicos o de esterilización. Para determinarlo serían necesarias evaluaciones, expedientes médicos y las correspondientes investigaciones de las autoridades sanitarias.

Antecedentes de denuncias contra el cirujano

Los nuevos testimonios recuerdan un caso presentado por N Investiga en 2022, relacionado con una mujer que aseguró haber sufrido graves complicaciones después de someterse a una liposucción, abdominoplastia, levantamiento de senos y transferencia de grasa a los glúteos.

La paciente afirmó entonces que permaneció más de diez horas en el quirófano y que posteriormente sufrió complicaciones que atribuyó a una bacteria y a la presunta colocación de biopolímeros sin su consentimiento.

La mujer demandó a Vargas Almonte por 50 millones de pesos por daños y perjuicios, pero su demanda fue rechazada por el tribunal, según los antecedentes presentados en el reportaje.

Vargas Almonte también ha sido vinculado públicamente con el centro Caribbean Plastic Surgery, ubicado en Arroyo Hondo, que fue cerrado definitivamente por Salud Pública en 2019, según los antecedentes del caso, después de determinarse que no contaba con licencia para realizar cirugías. El cierre ocurrió tras la muerte de Manuel Núñez, de 28 años.

La cirugía que debía ser un alivio

El contexto adquiere especial relevancia porque las pacientes entrevistadas no acudieron al procedimiento por razones exclusivamente estéticas.

La gigantomastia, caracterizada por un crecimiento excesivo del tejido mamario, puede provocar dolor de espalda y cuello, dificultades para realizar actividades cotidianas y limitaciones físicas.

Vargas Almonte ha desarrollado parte de su actividad profesional alrededor de esta problemática.

A través de la Fundación Vargas Almonte (FUNVA), creada en 2006, se han promovido jornadas médicas y quirúrgicas dirigidas a mujeres con gigantomastia y pacientes sometidas a mastectomías.

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En septiembre de 2024, Vargas Almonte presentó junto al senador de Barahona y médico oncólogo Moisés Ayala un proyecto para que la reducción mamaria por gigantomastia fuera incluida en la cobertura de la Seguridad Social.

El 3 de noviembre de 2025, el Consejo Nacional de Seguridad Social anunció la incorporación de la reducción mamaria dentro de la cobertura correspondiente.

En diciembre de ese mismo año, Vargas Almonte presentó como la primera cirugía por gigantomastia cubierta por un seguro médico el caso de una joven, Alicia Scarlet, realizada en la Clínica Rodríguez Santos bajo la cobertura de ARS Primera.

Pacientes denuncian pagos adicionales pese a tener seguro

Precisamente en este punto surge otro de los hallazgos de la investigación.

Las dos mujeres entrevistadas que fueron sometidas a reducciones mamarias aseguraron que, pese a contar con cobertura de seguro, tuvieron que realizar pagos adicionales en efectivo directamente al médico.

Una de ellas afirmó que el procedimiento tuvo un costo total de 200 mil pesos, de los cuales el seguro habría cubierto 190 mil, mientras que adicionalmente se le cobraron 30 mil pesos por concepto de honorarios médicos.

“Uno paga de diferencia como diez mil y algo. Pero aparte de eso, hay que pagarle a él honorarios médicos.”

Moreta asegura que su pago adicional fue aún mayor.

Según su testimonio, habría entregado alrededor de 60 mil pesos adicionales, bajo el concepto de honorarios médicos.

La situación genera interrogantes debido a que la reducción mamaria por gigantomastia fue incorporada a la cobertura de la Seguridad Social.

El propio Vargas Almonte había defendido públicamente la necesidad de evitar que la nueva cobertura fuera utilizada de manera irregular y había señalado que trabajaba con las autoridades para impedir que el proyecto se distorsionara.

Otros cuestionamientos alrededor de su trayectoria

En enero de 2020, Vargas Almonte fue destituido de la dirección del Hospital General Dr. Vinicio Calventi, en Los Alcarrizos, después de denuncias de comunitarios y personal médico relacionadas con la gestión del centro.

Entre los señalamientos figuraban retrasos en pagos a empleados y problemas financieros. Posteriormente, el Servicio Nacional de Salud dispuso recursos para cubrir compromisos pendientes y reducir parte de las deudas acumuladas.

También surgieron testimonios sobre presuntos cobros privados vinculados a jornadas quirúrgicas promovidas por la Fundación Vargas Almonte como procedimientos gratuitos.

Una fuente consultada por la investigación aseguró que, aunque oficialmente se comunicaba al hospital un número determinado de pacientes, algunas mujeres podrían haber obtenido espacios adicionales mediante pagos privados.

Uno de esos testimonios señala un supuesto ofrecimiento de un cupo por aproximadamente 200 mil pesos.

Una pregunta que sigue sin respuesta

Para las mujeres entrevistadas, la reducción mamaria representaba la posibilidad de dejar atrás años de dolor y recuperar parte de su calidad de vida.

En cambio, describen un proceso marcado por heridas abiertas, infecciones, dolor, deformidades, nuevos gastos y afectaciones emocionales.

Una de las pacientes resume así el impacto de lo ocurrido:

“Yo sé que te dolía mucho la espalda… pero mejor que te hubieras quedado con los senos como tú los tenías y no así.”

Ahora varias de las afectadas aseguran que evalúan emprender acciones legales.