La Audiencia Provincial de Madrid condenó a 13 años de prisión a un hombre por el homicidio de su pareja sentimental, luego de que realizara maniobras peligrosas con un vehículo mientras la mujer permanecía aferrada al automóvil, provocando su caída y posterior fallecimiento.
La sentencia, emitida tras el veredicto de culpabilidad de un jurado popular, establece que el condenado actuó con dolo eventual, al ser consciente del grave riesgo que corría la víctima y continuar conduciendo pese a esa situación. El tribunal aplicó la agravante de parentesco.
Además de la pena de prisión, el condenado no podrá acercarse ni comunicarse con los hijos de la víctima durante 20 años. También deberá cumplir 10 años de libertad vigilada al salir de prisión y perderá el vehículo utilizado durante los hechos.
La resolución dispone, además, que cuando acceda al tercer grado penitenciario o a la libertad condicional, la pena podrá ser sustituida por su expulsión de España, con la prohibición de regresar al país durante una década.
Los hechos
De acuerdo con la sentencia, la pareja convivía en Madrid junto a los hijos menores de la mujer. El 2 de septiembre de 2024, ambos sostuvieron una discusión en la vivienda familiar. Tras el altercado, el hombre salió del inmueble y se dirigió a su vehículo, mientras la víctima lo siguió hasta la calle.
El jurado declaró probado que, en un primer momento, la mujer se colocó frente al automóvil e incluso llegó a subirse sobre el capó mientras el conductor continuaba la marcha por una calle cercana.
Posteriormente, ya en otra vía, la víctima volvió a colocarse frente al vehículo y pidió al acusado que se detuviera. En ese momento, el hombre abrió la puerta del acompañante, haciendo creer que le permitiría subir al automóvil.
Sin embargo, cuando la mujer intentó abordar el vehículo, el conductor aceleró nuevamente. La víctima quedó sujetándose del lateral del automóvil para evitar caer.
Maniobras que provocaron la caída
El jurado concluyó que el acusado sabía que la mujer seguía agarrada al vehículo. Aun así, continuó conduciendo, realizó maniobras en zigzag, invadió parcialmente la acera y efectuó un frenazo brusco que provocó que la víctima saliera despedida y golpeara violentamente contra el pavimento.
Tras la caída, el conductor abandonó el lugar sin prestarle ayuda. La mujer sufrió un grave traumatismo craneoencefálico y falleció al día siguiente en el hospital.
Absuelto de otros delitos
Durante el juicio, el tribunal absolvió al acusado de los delitos de conducción temeraria, conducción bajo los efectos de drogas, lesiones y maltrato habitual, al considerar que las pruebas presentadas no permitían acreditar esos hechos más allá de toda duda razonable.
La sentencia señala que sí quedó demostrado que el hombre controlaba parte de las comunicaciones y redes sociales de la víctima. No obstante, el tribunal concluyó que ese comportamiento, por sí solo, no era suficiente para configurar el delito de maltrato habitual.
Asimismo, el jurado descartó por unanimidad que existiera alevosía, por lo que rechazó la petición de las acusaciones de condenar al procesado por asesinato. En su lugar, determinó que los hechos constituían un delito de homicidio doloso.
El magistrado destacó que las imágenes grabadas por una testigo y la declaración del propio acusado fueron determinantes para reconstruir lo ocurrido y concluir que el condenado asumió conscientemente un riesgo que terminó causando la muerte de la mujer.