12 de marzo de 2026

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Alarma por el impacto de la guerra de Irán que daña lugares históricos protegidos

Iran 7
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Naciones Unidas (AP).- Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán han dañado al menos cuatro lugares culturales e históricos, entre ellos palacios y una antigua mezquita, lo que ha encendido las alarmas sobre el impacto de la guerra en expansión en monumentos protegidos que son importantes para la identidad iraní y la historia mundial.

La rapidez y el alcance de los daños han preocupado tanto a Irán y Líbano que esta semana enviaron una solicitud a la agencia cultural de las Naciones Unidas, la UNESCO, para añadir más sitios a su lista de protección reforzada.

La UNESCO confirmó que ha verificado daños en el suntuoso Palacio de Golestán, de la era kayar, en Teherán, así como en el palacio Chehel Sotoun, del siglo XVII, y en la Masjed-e Jāme, la mezquita de los viernes más antigua del país, ambos en Isfahán. También se verificaron daños en edificios cercanos al valle de Khorramabad, que incluye cinco cuevas prehistóricas y un refugio rocoso que aportan pruebas de ocupación humana que se remontan al año 63.000 a. C.

En el Palacio de Golestán, vidrios rotos de los techos espejados cubrían los pisos junto a arcos quebrados, ventanas reventadas y molduras dañadas esparcidas bajo sus muros de mosaico de vidrio, según un video de The Associated Press grabado el 3 de marzo.

La UNESCO indicó que proporcionó con antelación a todas las partes del conflicto las coordenadas geográficas de los sitios patrimoniales, “para tomar todas las precauciones factibles y evitar daños”.

El impacto en los sitios culturales no se ha limitado a Irán, sino que se ha sentido en todo Oriente Medio y en otros lugares, y la UNESCO ha documentado daños en la Ciudad Blanca en Israel, Tiro en Líbano y otros lugares.

Los daños colaterales en lugares de esta clase han formado parte de la realidad de la guerra durante décadas, incluidos los conflictos entre Rusia y Ucrania, así como entre Israel y Hamás, en los que decenas de monumentos han resultado dañados o destruidos.

“Lo que está ocurriendo es evidente para todos: en estos conflictos cada vez más modernos, son los civiles quienes pagan el precio, es la infraestructura civil la que paga el precio, y todos hemos visto la destrucción de un patrimonio histórico de valor incalculable”, dijo esta semana el portavoz de la ONU, Stephane Dujarric.

Daños a la historia
Defensores de los derechos humanos se hacen eco de ese sentir y advierten que la guerra en Irán no solo ha matado a más de 1.000 personas, sino que ha trastocado las instituciones y los lugares históricos de los que dependen las comunidades.

Bonnie Docherty, investigadora principal de la división de armas de Human Rights Watch, señaló que este aspecto del conflicto “causa daño a los civiles porque deteriora o destruye una parte de su historia que puede ser significativa tanto para el mundo como para una región o comunidad específica. Socava una especie de identidad compartida de una comunidad local, que a menudo puede ser importante para unir a la gente”.

Arash Azizi, quien creció en Irán antes de mudarse a Estados Unidos de adulto, contó que, como su familia no podía permitirse viajar al extranjero cuando era niño, visitaban sitios históricos por todo el país. Así, afirma, fue como aprendió sobre su identidad cultural y su historia.

“En momentos en que mueren niños en edad escolar, cuando la vida humana está en juego, cuando lo que está en juego es tan alto, la gente podría pensar: ‘¿Qué importan un par de azulejos rotos o vidrios rotos?’”, dijo el residente de Nueva York, de 38 años.

“Creo que esa es una actitud equivocada”, añadió. “Necesitamos un contexto cultural. Necesitamos saber quiénes somos, de dónde venimos y qué significa todo esto”.

Una iraní-estadounidense ve un sitio dañado como algo profundamente personal
Para Shabnam Emdadi, una iraní-estadounidense de 35 años también en Nueva York, los daños al Palacio Chehel Sotoun, de la era safávida, en Isfahán, son profundamente personales. Viajó allí con su padre unos años antes de que él muriera.

“Esos viajes a Irán con él son mis recuerdos más entrañables de verlo en su momento más feliz, donde se sentía más en casa y lleno de vida, y nunca los olvidaré”, dijo Emdadi. “Por eso, cada día que veo los daños en estos sitios que son el núcleo de mis recuerdos, siento que también estoy perdiendo una parte de él”.