18 de junio de 2026

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A toda prisa, el PRM espera la aprobación convertida en Ley sobre la Reforma laboral

Reforma laboral
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La reforma al Código de Trabajo de la República Dominicana atraviesa uno de sus momentos más decisivos. Aunque el proyecto de ley orgánica que modifica la Ley núm. 16-92, del 29 de mayo de 1992, fue aprobado por el Senado y posteriormente recibió una primera aprobación en la Cámara de Diputados, la iniciativa volvió a quedar en manos de la Comisión de Trabajo, mientras empresarios y sindicatos intentan alcanzar acuerdos sobre varios puntos que aún generan diferencias.

La situación ha colocado al Congreso Nacional frente a una carrera contra el tiempo. La actual legislatura concluye el próximo 26 de julio y, a poco más de un mes de esa fecha, la pieza legislativa continúa sin una aprobación definitiva, pese a que el Gobierno, los legisladores y los distintos sectores económicos coinciden en la necesidad de modernizar el Código de Trabajo vigente desde hace más de tres décadas.

La decisión más reciente fue adoptada por la Cámara de Diputados, que optó por devolver la iniciativa a la Comisión de Trabajo a plazo ordinario, luego de que el presidente Luis Abinader promoviera un nuevo acercamiento entre representantes empresariales y sindicales para procurar consensos sobre los aspectos pendientes.

El plazo ordinario de las comisiones legislativas es de hasta 30 días, lo que deja un margen reducido antes del cierre de la legislatura.

El presidente de la Cámara de Diputados, Alfredo Pacheco, ha insistido en que la reforma debe ser aprobada antes del 26 de julio. No obstante, también ha señalado que el Congreso otorgará un tiempo prudente para que las partes intenten acercar posiciones.

Según explicó, si no se alcanza un acuerdo entre empresarios y trabajadores, los legisladores asumirán la responsabilidad de decidir sobre el proyecto antes de concluir la presente legislatura.

LA CESANTÍA SIGUE SIENDO EL PRINCIPAL PUNTO DE DEBATE

Pacheco también ha sido enfático respecto a uno de los temas más sensibles de la discusión: la cesantía laboral. El presidente de la Cámara Baja ha reiterado en varias ocasiones que ni él ni las diferentes bancadas han propuesto modificar ese derecho adquirido por los trabajadores dominicanos.

Incluso, ha asegurado que existe consenso en el Congreso para mantener intacta la cesantía dentro de la reforma.

Desde el Poder Ejecutivo, Luis Abinader también ha respaldado públicamente la permanencia de este beneficio. De acuerdo con las explicaciones ofrecidas por Pacheco tras conversar con el mandatario, la posición oficial del Gobierno es que la cesantía continúe tal y como está establecida actualmente en la legislación laboral dominicana.

Sin embargo, el consenso en torno a la cesantía no ha eliminado todas las diferencias. Los sectores empresariales continúan planteando la necesidad de revisar algunos aspectos de la normativa laboral para reducir costos y aumentar la competitividad de las empresas.

La Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD)Copaardom y el Conep, por ejemplo, han defendido la discusión de mecanismos que permitan establecer límites o topes para la cesantía en nuevos contratos laborales, argumentando que ello favorecería la creación de empleos y aliviaría cargas económicas para las empresas.

Por su parte, las organizaciones sindicales mantienen una postura contraria. Los gremios de trabajadores han defendido el texto aprobado por el Senado y han reclamado que el Congreso complete el proceso legislativo sin alterar los derechos adquiridos.

Los representantes sindicales sostienen que la propuesta ya fue ampliamente discutida y que preserva conquistas históricas de los trabajadores, incluida la cesantía.

En el Senado, donde la pieza fue aprobada tras extensas discusiones, el liderazgo legislativo ha expresado confianza en que la reforma finalmente será aprobada. El presidente del Senado, Ricardo de los Santos, ha respaldado el trabajo realizado por la cámara alta y ha defendido la necesidad de que el país cuente con una legislación laboral adaptada a las nuevas realidades económicas y tecnológicas.

La versión aprobada por los senadores incorpora figuras como el teletrabajo, amplía algunas licencias laborales y actualiza diversos procedimientos vinculados a las relaciones entre empleadores y trabajadores.

Entre los cambios contemplados figuran la regulación formal del teletrabajo, la ampliación de la licencia por paternidad, mejoras en las licencias por matrimonio y fallecimiento de familiares, así como disposiciones relacionadas con la protección de la maternidad y nuevas modalidades de empleo.

La propuesta mantiene sin modificaciones la cesantía laboral, uno de los aspectos que más debate ha generado durante el proceso.

A medida que avanza el calendario legislativo, crece la presión sobre los diputados. La reforma laboral ha sido aplazada en varias ocasiones por razones técnicas, observaciones de distintos sectores y ajustes al texto legal.

Ahora, con menos de seis semanas para el cierre de la legislatura, el Congreso enfrenta una decisión crucial: lograr el consenso que permita una aprobación definitiva o asumir el costo político de que una de las reformas más importantes impulsadas en los últimos años continúe sin convertirse en ley.

La pregunta que domina el escenario político y económico es si el tiempo alcanzará. Por ahora, la reforma laboral permanece en la Comisión de Trabajo, mientras el reloj legislativo avanza hacia el 26 de julio.

La reforma laboral dominicana ya no enfrenta únicamente diferencias entre empresarios y trabajadores; ahora también enfrenta a su adversario más difícil: el tiempo.