6 de noviembre de 2026

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A cinco meses de la alerta, Medio Ambiente sigue sin investigar presencia del pez diablo en río Camú

pez diablo
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SANTO DOMINGO.– A casi cinco meses de que N Digital documentara la presencia y reproducción del pez diablo en el río Camú, en La Vega, el pescador Félix Frías continúa enfrentando por cuenta propia la expansión de esta especie invasora, mientras las autoridades ambientales todavía no han concretado en esa zona la intervención que habían anunciado para controlar su propagación.

La situación vuelve a quedar en evidencia luego de que Francisco Ventura Ventura, director provincial de Medio Ambiente en La Vega, informara que designará técnicos para investigar si realmente existe presencia de peces diablo en el afluente.

El funcionario explicó que coordinará esa indagatoria con el Consejo Dominicano de Pesca y Acuicultura (Codopesca), organismo responsable de regular y dar seguimiento a las especies acuáticas del país.

“Vamos a designar técnicos para hacer una indagatoria sobre ese tema y así, entre mancomunadamente, tanto con Codopesca y nosotros como Medio Ambiente, verificar la situación y de manera conjunta buscarle alguna solución a esa problemática”, expresó Ventura Ventura.

Sin embargo, el anuncio contrasta con los antecedentes de los propios trabajos periodísticos de N Digital y con declaraciones ofrecidas anteriormente por representantes de Medio Ambiente.

En junio de 2026, este medio se trasladó al río Camú y acompañó al pescador Félix Frías para documentar cómo captura y comercializa el pez diablo, una especie que desde 2017 forma parte de su actividad pesquera.

Durante ese recorrido, Frías mostró los nidos que construye el pez en las riberas, explicó cómo localiza las cavidades entre las piedras y describió el aprovechamiento de sus ejemplares para consumo humano.

Los pescadores consultados señalaron que podían obtener entre tres y cinco sacos en una jornada, evidencia de la cantidad de peces que encontraban en determinados puntos del río.

El reportaje, publicado el 26 de junio bajo el título “El pez diablo, una plaga que conquista el paladar de los dominicanos”, también abordó los riesgos ambientales de una especie que compite con los peces nativos y puede afectar las riberas por sus hábitos de excavación.

La respuesta institucional llegó posteriormente, al menos en forma de anuncios. En julio, la directora de Biodiversidad de Medio Ambiente, Marina Hernández, informó sobre un plan para aprovechar el pez diablo mediante su transformación en harina destinada a fertilizantes y alimentación animal.

En esa ocasión, también se indicó que técnicos de la institución habían inspeccionado el río Camú y establecido contactos con representantes de la zona para evaluar la extensión de la iniciativa.

La propuesta contemplaba ampliar a otras localidades la experiencia piloto desarrollada en la laguna Saladilla, Montecristi, donde se trabajó junto a AVSI República Dominicana y la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA). El objetivo era retirar ejemplares de los cuerpos de agua y convertirlos en productos aprovechables, al tiempo que se generaban alternativas económicas para las comunidades pesqueras.

No obstante, cinco meses después de la primera documentación de N Digital, la iniciativa todavía no se había materializado en el área donde trabaja Frías. En un seguimiento publicado el 1 de noviembre, el pescador explicó que ha mantenido sus jornadas de captura y destrucción de nidos, pero que no ha recibido la intervención institucional que esperaba para ampliar esos esfuerzos.

“Gracias a Dios, en el área donde yo estoy pescando lo tengo un poco controlado. Pero no es que uno lo vaya a exterminar, porque ese es un pez que ya donde llega, al río que llega, ya no se acaba; uno lo controla”, expresó Frías al describir los resultados de su trabajo.

El pescador también aclaró que no recibe salario ni financiamiento del Gobierno para realizar estas labores. Los gastos de combustible, transporte y colaboradores los cubre con recursos propios y, ocasionalmente, con pequeñas contribuciones de seguidores. Su estrategia consiste en localizar las cuevas excavadas por los peces en las orillas, destruir los nidos donde depositan sus huevos y retirar ejemplares adultos del agua. 

La falta de ejecución en La Vega también fue abordada por N Digital en su seguimiento sobre el proyecto de aprovechamiento del pez diablo, publicado el 3 de noviembre. Aunque la experiencia de Montecristi permitió producir harina de pescado y evaluar su uso como complemento alimenticio para ganado y fertilizante, su aplicación en otras localidades depende de recursos, equipos y organización comunitaria.

La experiencia piloto, por tanto, no significa que el modelo se haya extendido a todos los ríos afectados.

Al ser consultado sobre la posibilidad de eliminar esta especie invasora, Ventura Ventura reconoció que su capacidad de adaptación le permite sobrevivir en aguas dulces con poco oxígeno y contaminación, lo que favorece su propagación.

También sostuvo que desplaza a las especies nativas y consideró que la población puede colaborar retirando ejemplares de su hábitat.

El nuevo anuncio deja una interrogante sobre la continuidad de las acciones institucionales: si en julio se informó que técnicos habían inspeccionado el Camú y que existía la intención de extender el proyecto, ¿qué ocurrió con esos trabajos y por qué ahora se plantea una nueva indagatoria para comprobar la presencia de la especie?

Mientras Medio Ambiente y Codopesca coordinan la evaluación anunciada, Frías continúa realizando una labor que, según sus propias declaraciones, apenas permite mantener controlada la población en los puntos donde interviene. La situación del río Camú vuelve a poner sobre la mesa la distancia entre los anuncios oficiales y la ejecución de medidas concretas para contener una especie cuya presencia N Digital lleva meses documentando.