Santo Domigo.- “Nunca hubo un remordimiento”. Así describió Gregory Adames, exempleado del Jet Set Club, la actitud que, según su testimonio, mostró el empresario Antonio Espaillat tras conocer el colapso del techo de la discoteca ocurrido en abril de 2025, tragedia que dejó 236 personas fallecidas.
Adames, considerado uno de los testigos relevantes del juicio de fondo que se desarrolla en la Cuarta Sala de la Cámara Penal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional, declaró sobre la conducta de Espaillat y de su hermana, Maribel Espaillat, ambos imputados por homicidio involuntario.
Durante su testimonio, el exempleado sostuvo que, tras el desplome de la estructura, esperaba una reacción de mayor preocupación y humanidad por parte de quien había sido su empleador.
“Si hubiera habido alguna parte humana en su forma de actuar, yo no estuviera aquí”, afirmó Adames al referirse a Espaillat.
El exempleado también aseguró que el empresario habría enfrentado la situación con una actitud que, a su juicio, no correspondía con la gravedad de lo ocurrido.
“Cuando hablé con el señor Antonio por primera vez, por videollamada, él no me deja mentir, él se estaba riendo”, relató Adames durante su comparecencia ante el tribunal.
Asimismo, sostuvo que Espaillat habría investigado previamente las posibles consecuencias judiciales del caso y que conocía que, de ser condenado, podría enfrentar una pena de hasta dos años de prisión.
Las declaraciones de Adames forman parte de las pruebas testimoniales presentadas durante el juicio de fondo, en el que el Ministerio Público busca establecer las responsabilidades penales derivadas del colapso del techo del Jet Set.