La Guardia Civil ha desmantelado en Ceuta el piso patera en el que una pareja de ceutíes ocultaba a 25 inmigrantes ilegales llegados durante la invasión del mes de julio. Los arrestados cobraban 300 euros mensuales a cada inmigrante por vivir en el mismo piso del inmueble en condiciones de insalubridad evidentes. La Policía Nacional, en otra operación paralela, ha descubierto una organización que se dedicaba a alquilar garajes a inmigrantes ilegales a cambio de 900 euros mensuales.
El operativo arrancó a primera hora de la mañana en el número 91 de la calle Real. Allí, la Guardia Civil ha localizado a cinco de los inmigrantes ilegales que vivían en la cocina del piso de los arrestados, otros tantos en una habitación de la vivienda, otro grupo en el garaje y el resto en los descansillos del inmueble.
Seis menores de edad
Entre los 25 inmigrantes hay seis menores de edad, y todos habían entrado en la ciudad autónoma tras la invasión del mes de julio.
Fueron los vecinos los que alertaron a la Guardia Civil, que esta misma mañana ha intervenido en el edificio. Los agentes han localizado a los migrantes hacinados en el interior de la vivienda, en condiciones infrahumanas, debido al espacio reducido que ocupaban dentro.
Todos han sido trasladados en varios furgones a las dependencias del instituto armado y en breve serán entregados a la Policía Nacional para que empiece a tramitar su expulsión del país.
Otra mafia que esconde invasores
Al mismo tiempo, la Policía Nacional ha desarticulado también en Ceuta una organización criminal dedicada al favorecimiento de la inmigración irregular.
Esta organización se dedicaba a la captación, alojamiento, cobro, control e intermediación para el posterior traslado irregular de migrantes a la península.
Los mafiosos ocultaban a los inmigrantes en un garaje comunitario de la barriada del Príncipe cobrándoles 900 euros al mes por dormir en el suelo mientras organizaban su pase a la península.
Según las declaraciones recabadas durante la investigación, algunos de estos alojamientos se ofrecían por cantidades próximas a 30 euros diarios, por vivir en plazas de garaje o trasteros.
Los detenidos también cobraban a los inmigrantes entre cinco y diez euros por realizar una carga completa de los teléfonos móviles.
Tras descubrir la trama, los inmigrantes relataron a los investigadores que sufrían amenazas de muerte y coacciones para impedir que declararan contra los responsables de la organización.
La investigación apunta a que la organización también ofrecía a los inmigrantes ilegales trasladarles irregularmente a la península por cantidades que alcanzarían los 6.000 euros.
Esta nueva operación policial tiene lugar solo unas semanas después de la condena a dos ceutíes por alojar a inmigrantes en un garaje de la avenida Reyes Católicos. Los pisos patera comienzan a proliferar en distintos puntos de la ciudad, aprovechando la ocasión para ganar dinero ocultando a los inmigrantes ilegales que resisten en Ceuta con la esperanza de quedarse en España.