Imágenes difundidas desde Indonesia muestran el impactante momento en que el volcán Anak Krakatau entró en erupción, expulsando lava, material incandescente y densas columnas de ceniza sobre el estrecho de Sunda, entre las islas de Java y Sumatra.
El episodio más intenso comenzó la noche del viernes 4 de septiembre y se prolongó durante unas 25 horas, hasta la madrugada del domingo. La actividad presentó características estrombolianas, con expulsión de lava, ceniza y fragmentos incandescentes.
Durante la erupción, la nube volcánica alcanzó en algunos sectores alturas cercanas a 50,000 pies, equivalentes a unos 15 kilómetros, lo que representó un serio riesgo para la navegación aérea y obligó a las autoridades a adoptar medidas preventivas.
La ceniza provocó el cierre temporal de varios aeropuertos, incluido el Aeropuerto Internacional Soekarno-Hatta de Yakarta, principal terminal aérea del país, así como el aeropuerto Halim Perdanakusuma y otros aeródromos de la región.
Las alteraciones provocadas por la actividad volcánica afectaron cerca de 2,961 vuelos y alrededor de 341,000 pasajeros, superando las cifras preliminares de 2,300 vuelos y 270,000 viajeros que habían sido reportadas inicialmente.

Tras la dispersión parcial de la ceniza por efecto de los vientos, Indonesia comenzó este martes a normalizar las operaciones aéreas. Soekarno-Hatta, Halim Perdanakusuma y otros aeropuertos retomaron gradualmente sus actividades, aunque las autoridades advirtieron que podrían persistir retrasos y cancelaciones.
Como parte del proceso de reapertura, fueron sometidas a inspección 178 aeronaves que permanecieron en tierra durante los cierres, con el objetivo de comprobar que estuvieran en condiciones seguras antes de volver a operar.
Sin embargo, la reapertura de los aeropuertos no significa que haya concluido la actividad volcánica. El Anak Krakatau registró tres nuevas erupciones menores este martes, por lo que científicos y organismos de emergencia mantienen una estrecha vigilancia ante la posibilidad de nuevas explosiones.
Las autoridades también observan con atención los cambios en la dirección del viento, debido a que una variación podría volver a transportar ceniza hacia zonas pobladas o corredores utilizados por la aviación.
La Agencia Geológica de Indonesia mantiene al volcán en Nivel III de alerta, denominado Siaga, el segundo más alto de la escala nacional.
Como medida de seguridad, fue establecida una zona de exclusión de tres kilómetros alrededor del centro de actividad, mientras residentes y visitantes fueron exhortados a no acercarse al volcán debido al riesgo de flujos calientes, lava, lanzamiento de rocas incandescentes y fuertes precipitaciones de ceniza.
En las comunidades afectadas por la caída de ceniza, las autoridades recomendaron reducir las actividades al aire libre y utilizar mascarillas para disminuir el riesgo de problemas respiratorios.
Algunas escuelas también fueron autorizadas a impartir clases a distancia mientras continúan las labores de limpieza y el seguimiento de la calidad del aire en las zonas afectadas.
Hasta el momento, las autoridades indonesias han señalado que no existe una advertencia de tsunami vinculada a esta erupción, aunque pidieron a las comunidades costeras de Banten y Lampung mantenerse atentas y seguir únicamente las informaciones oficiales.
La actividad del Anak Krakatau había comenzado a intensificarse nuevamente desde julio de 2026, cuando las autoridades elevaron su nivel de alerta. Aunque el episodio eruptivo más prolongado del fin de semana terminó y inicialmente se observó una disminución de la energía volcánica, las nuevas explosiones confirman que el volcán continúa activo.
El antecedente de 2018
El Anak Krakatau, ubicado en el estrecho de Sunda, es vigilado constantemente debido a su historial de actividad.
En diciembre de 2018, el colapso parcial de su estructura provocó un tsunami que impactó las costas de Java y Sumatra y dejó más de 400 personas fallecidas, además de miles de desplazados y cuantiosos daños.
Por ese antecedente, cualquier incremento de la actividad del volcán genera especial atención entre las autoridades geológicas y de protección civil de Indonesia.
Aunque los aeropuertos afectados han comenzado a reabrir y la situación aérea avanza hacia la normalización, el Anak Krakatau permanece en alerta y bajo vigilancia permanente, mientras las autoridades siguen evaluando la evolución de su actividad y el comportamiento de las columnas de ceniza.