Casi la mitad de los estadounidenses considera que su situación financiera es peor que la de hace un año, según una encuesta de la Reserva Federal de Nueva York, que situó en 48% el porcentaje de personas con una percepción negativa de su economía personal, el nivel más alto registrado desde enero de 2023.
El informe refleja un creciente pesimismo económico entre los hogares estadounidenses, pese a que la economía del país ha mostrado señales de fortaleza en los últimos meses. La encuesta evidencia una brecha cada vez mayor entre los indicadores macroeconómicos y la realidad que experimentan millones de familias.
Además, las expectativas sobre una mejora de las finanzas personales durante el próximo año cayeron a su nivel más bajo desde octubre de 2022. Según el estudio, cada vez son menos los hogares que confían en una recuperación de su situación económica, mientras aumenta el número de quienes prevén un deterioro.
La percepción negativa está asociada principalmente a la persistente inflación, el aumento de los precios de bienes esenciales y la preocupación por la estabilidad laboral. De hecho, un 15% de los encuestados manifestó temor a perder su empleo en los próximos doce meses, mientras que la confianza para conseguir otro trabajo en caso de despido se redujo a su nivel más bajo desde diciembre de 2025.
El informe también señala que el incremento de los salarios continúa sin compensar el alza del costo de vida. Mientras los ingresos crecieron a una tasa anual de 3,4%, la inflación avanzó a un ritmo superior, lo que ha provocado una reducción del poder adquisitivo de los consumidores y mayores dificultades para cumplir con compromisos financieros como el pago de tarjetas de crédito.
La incertidumbre también se refleja en los hábitos de consumo. Ante el aumento del costo de vida y las dudas sobre la evolución de la economía, muchos hogares han optado por reducir gastos y priorizar el ahorro, una tendencia que podría afectar el dinamismo del consumo interno, considerado uno de los principales motores de la economía estadounidense.
Otro factor que contribuye al malestar financiero es el incremento de los niveles de endeudamiento. Según datos citados por la Reserva Federal de Nueva York, la morosidad en tarjetas de crédito alcanzó su nivel más alto desde 2011, una señal de que cada vez más consumidores enfrentan dificultades para cumplir con sus compromisos financieros en un entorno marcado por la inflación y el encarecimiento de bienes y servicios esenciales.
Aunque el mercado laboral ha mostrado cierta resiliencia en los últimos meses, el temor a una desaceleración económica continúa pesando sobre las expectativas de los ciudadanos. La combinación de inflación persistente, pérdida de poder adquisitivo y preocupación por el empleo ha alimentado una percepción cada vez más negativa sobre la situación económica personal y las perspectivas para el próximo año.