TIRANA — La Comisión Europea advirtió al Gobierno de Albania que cualquier acción que comprometa el cumplimiento de las normas medioambientales comunitarias podría afectar su proceso de adhesión a la Unión Europea, en medio de la creciente controversia por un megaproyecto turístico vinculado al empresario estadounidense Jared Kushner en la costa sur del país.
La advertencia se produce mientras continúan las protestas ciudadanas contra el desarrollo de un complejo turístico de lujo proyectado en una zona ecológicamente sensible. Miles de manifestantes han participado durante varios días consecutivos en movilizaciones bautizadas como la “Revolución del Flamenco”, en referencia a las aves que habitan el área protegida de Vjosa-Narta, donde estaría previsto el proyecto.
Según la Comisión Europea, Albania debe garantizar el cumplimiento de la legislación ambiental europea como parte de las negociaciones de adhesión al bloque comunitario. Bruselas recordó que el país debe alinearse plenamente con las directivas sobre aves, hábitats naturales y cambio climático contempladas en el Capítulo 27 de las negociaciones de ingreso a la Unión Europea.
Un portavoz de la Comisión señaló que las autoridades albanesas deben abstenerse de adoptar medidas que puedan poner en riesgo el cumplimiento de los objetivos finales del proceso de adhesión. Asimismo, instó al Gobierno a revisar las modificaciones realizadas a la Ley de Áreas Protegidas y a derogar la Ley de Inversiones Estratégicas, cuestionada por organizaciones ambientales y sectores de la oposición por otorgar beneficios especiales a determinados proyectos de inversión.
La preocupación de Bruselas se centra en el posible impacto ambiental del proyecto, que contempla la construcción de instalaciones turísticas de lujo en una zona reconocida por su biodiversidad. Ambientalistas advierten que el desarrollo podría afectar hábitats de flamencos, focas monje del Mediterráneo y áreas de anidación de tortugas marinas, además de alterar ecosistemas considerados de alto valor ecológico.
En respuesta a las inquietudes de la Unión Europea, el ministro de Medio Ambiente de Albania, Sofjan Jaupaj, aseguró que no se ha aprobado ningún permiso de construcción y que las obras aún no han comenzado. El funcionario afirmó que cualquier propuesta definitiva deberá someterse a una evaluación de impacto ambiental exhaustiva, transparente y abierta a la consulta pública.
La controversia también ha llegado al ámbito judicial. La Fiscalía Especial contra la Corrupción y el Crimen Organizado de Albania (SPAK) abrió una investigación relacionada con cambios realizados en 2024 sobre el estatus de protección y la propiedad de terrenos en la zona donde se proyecta el desarrollo turístico. Las autoridades europeas han indicado que siguen de cerca el proceso debido a que las pesquisas abarcan aspectos que van más allá de las preocupaciones ambientales.
Mientras tanto, las protestas continúan extendiéndose tanto dentro como fuera de Albania. Comunidades albanesas en ciudades como Nueva York, Londres, Bruselas, Berlín y Milán se han sumado a los reclamos para que el proyecto sea cancelado y para que se preserve el patrimonio natural del país. Los manifestantes sostienen que el crecimiento económico no debe lograrse a costa de la destrucción de ecosistemas protegidos.
Albania mantiene como objetivo integrarse a la Unión Europea antes de 2030 y concluir las negociaciones técnicas para finales de 2027. En ese contexto, el Gobierno ha reiterado su compromiso de cumplir con los estándares ambientales exigidos por Bruselas y garantizar que cualquier iniciativa de desarrollo respete las obligaciones derivadas del proceso de adhesión al bloque comunitario.