SANTO DOMINGO.– En medio del recogimiento y el dolor, el arzobispo coadjutor de Santo Domingo, Carlos Tomás Morel Diplán, no solo llevó un mensaje de fe y esperanza, sino también un firme reclamo de justicia durante la misa por el primer aniversario de la tragedia del Jet Set.
El prelado recordó que el suceso dejó 236 personas fallecidas, decenas de heridos y un número considerable de familias marcadas por la pérdida, incluyendo huérfanos, lo que ha provocado un profundo impacto emocional en toda la sociedad dominicana.
En su homilía, subrayó que el dolor colectivo tiene una doble dimensión: por un lado, la muerte de personas inocentes, y por otro, la impotencia ante la falta de respuestas claras del sistema judicial.
“Cuando la justicia es lenta, ineficiente o se dilata injustificadamente, se provoca indignación, impotencia…”, expresó, advirtiendo que la demora en los procesos debilita la confianza de la ciudadanía.
Morel Diplán fue enfático al señalar que cada día sin justicia aumenta la incertidumbre y la desconfianza, haciendo un llamado directo a las autoridades judiciales a actuar con apego a la ley y sin dilaciones.

El arzobispo también reiteró que la tragedia, que calificó como un hecho que “pudo evitarse”, no solo dejó dolor, sino una herida abierta en el país que exige respuestas y responsabilidades.
A pesar del tono crítico, el mensaje mantuvo su base espiritual, invitando a los presentes a encontrar consuelo en la fe, recordando el pasaje bíblico “por sus llagas seremos sanados”, como símbolo de esperanza en medio del sufrimiento.

La ceremonia reunió a familiares de las víctimas, sobrevivientes y ciudadanos solidarios, quienes continúan exigiendo justicia mientras intentan reconstruir sus vidas tras uno de los hechos más devastadores en la historia reciente de República Dominicana.