Estados Unidos intensifica sus preparativos militares frente a Irán mientras la diplomacia sigue en marcha para evitar un conflicto, el Pentágono trabaja para fortalecer su capacidad ofensiva y defensiva en Medio Oriente, ante un posible enfrentamiento si Irán no modifica su programa nuclear y de misiles.
Actualmente, unas 30.000 a 40.000 tropas estadounidenses se encuentran desplegadas en la región, distribuidas entre ocho bases permanentes. Sin embargo, expertos militares destacan que la protección aérea era limitada, y que gran parte del equipamiento necesario para operaciones de gran alcance todavía estaba fuera del área.
El gobierno estadounidense ha enviado destructores equipados con misiles guiados, submarinos con misiles de crucero y sistemas terrestres de defensa antimisiles. Estas medidas buscan garantizar no solo la capacidad de atacar objetivos iraníes, sino también de proteger a las tropas y aliados en la región ante eventuales represalias.
Los analistas señalan que el despliegue de portaaviones, aviones de combate avanzados y bombarderos estratégicos refleja la seriedad de Estados Unidos en caso de que se materialice un conflicto. Al mismo tiempo, se refuerzan las defensas aéreas y antimisiles en bases clave de Qatar, Irak, Baréin, Kuwait y Jordania, para minimizar riesgos frente a ataques iraníes.
Altos cargos militares advierten que la presencia de fuerzas estadounidenses y los sistemas avanzados de ataque y defensa buscan enviar un mensaje claro a Irán: cualquier acción ofensiva será respondida con firmeza, y la región está preparada para enfrentar la escalada sin comprometer la seguridad de las tropas ni de los aliados.