16 de febrero de 2026

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Seguidores de Navalni le homenajean tras denuncias de envenenamiento a manos del Kremlin

Alexei Navalni
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Moscú, 16 feb (EFE).- Los rusos recordaron este lunes al líder opositor, Alexéi Navalni, indignados por las recientes denuncias europeas de que murió hace dos años envenenado con una toxina letal en una prisión ártica, acusaciones que apuntan directamente al Kremlin.

«Recordamos», decía una de las notas que los partidarios del opositor colocaron sobre su tumba, recubierta desde primera hora de la mañana de una montaña de flores rojas, blancas y rosas, en un cementerio del sur de la capital rusa.

Tras las últimas revelaciones, varios líderes mundiales han pedido justicia para Navalni, el enemigo número uno del líder ruso, Vladímir Putin, al que los correligionarios responsabilizan de su asesinato.

Peregrinación bajo la nieve

Como si fuera la peregrinación religiosa para ver una reliquia, cientos de moscovitas acuden hoy al cementerio de Borísovo pese a la incesante nevada y el intenso frío (14 grados bajo cero).

Entre los primeros en llegar figuraba la madre del opositor, Liudmila -que se enfrentó hace dos años a las autoridades para que le entregaran el cadáver de su hijo- y también Alla, la madre de la viuda de Navalni, Yulia.

Un pope, el padre Dmitri, ofició frente a la sepultura rodeada de nieve una oración en recuerdo de Nalvani, en la que participaron muchos de los presentes, algunos de los cuales no podían contener las lágrimas.

«¡Aleluya!», coreaban los que se congregaron en el cementerio en el segundo aniversario de la muerte del hombre que desafió al Kremlin con sus denuncias de corrupción pública y fraude electoral.

En el camino del metro al cementerio agentes de las fuerzas de seguridad con los rostros cubiertos grababan a los que peregrinaban, incluidos reporteros, para rendir tributo a Navalni.

El Kremlin niega su culpabilidad

Mientras, el Kremlin rechazó este lunes las acusaciones de los Gobiernos de Alemania, Reino Unido, Francia, Suecia y Países Bajos que aseguran que Navalni fue envenenado hace dos años en prisión con una toxina letal (epibatidina), presente en ranas venenosas de América del Sur.

«Nosotros, naturalmente, no aceptamos tales acusaciones. No estamos de acuerdo con ellas. Las consideramos parciales e infundadas. Y, por supuesto, las rechazamos firmemente», dijo Dmitri Peskov, portavoz presidencial, en su rueda de prensa telefónica diaria.

La viuda del opositor, Yulia Naválnaya, que se exilió en Alemania y ni siquiera pudo acudir al entierro del disidente en 2024, acusó directamente el sábado al Kremlin de matar a su marido con «un arma química», como ya intentara hacer con la sustancia Novichok durante un viaje de Navalni a Siberia en 2020.

«Yo estaba convencida desde el primer día de que mi marido fue envenenado, pero ahora tenemos las pruebas de ello: Putin mató a Alexéi con un arma química», dijo en un vídeo.

La oposición rusa en el exilio y adscrita a la asamblea parlamentaria del Consejo de Europa denunció que «el asesinato de Nalvani no es un hecho aislado, sino un lógico eslabón en una cadena sistémica de crímenes del régimen del Kremlin contra sus propios ciudadanos y los ciudadanos de países extranjeros».

«Putin es un asesino y un criminal de guerra», señala la declaración.

   Armas químicas rusas

Los países europeos que participaron en la investigación a partir de las muestras recogidas del cadáver de Navalni acusan a Moscú de violar la Convención sobre Armas Químicas, algo que ya hicieron cuando el Novichok fue utilizado contra el opositor ruso y dos años antes en la localidad inglesa de Salisbury para intentar asesinar al exespía ruso Sergei Skripal.

Al respecto, la prensa rusa recuerda que por ese motivo el ruso Instituto Estatal de Investigación de Química Orgánica y Tecnología (GosNIIOJT) fue sancionado en 2020.

Además, según el servicio ruso de Radio Liberty, en 2013 tres científicos de ese instituto publicaron un trabajo científico sobre la sintetización de la epibatidina, una toxina que puede provocar la muerte por parálisis y asfixia poco después de entrar en contacto con la víctima.

La familia, la oposición, médicos independientes y las cancillerías occidentales nunca se creyeron la versión oficial de que Navalni murió súbitamente por causas naturales, debido a una arritmia, en la penitenciaría IK-3 de la localidad ártica de Jarp (distrito autónomo Yamalo-Nénets).

Putin aseguró en su momento que había aprobado su canje poco antes de su muerte, que calificó de «triste suceso», pero los aliados del opositor acusan precisamente al jefe del Kremlin de facilitar su deceso al bloquear dicho intercambio.