6 de enero de 2026

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República Dominicana aliado estratégico en la captura de Maduro en Venezuela

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Santo Domingo.– Las relaciones entre República Dominicana y Venezuela han estado marcadas por tensiones políticas, rupturas diplomáticas y fallidos intentos de diálogo durante más de una década, un vínculo que volvió a colocarse en el centro del debate tras el reciente arresto del presidente venezolano Nicolás Maduro y la reacción del mandatario dominicano, Luis Abinader.

Luego de confirmarse el apresamiento de Maduro el pasado sábado, Abinader reiteró que el Gobierno dominicano está dispuesto a colaborar con el restablecimiento de la democracia y la paz en Venezuela, al tiempo que recordó que su administración nunca reconoció la proclamación de Maduro como presidente tras las elecciones de julio de 2024, consideradas irregulares por múltiples países.

Estas declaraciones representan el episodio más reciente de una relación bilateral marcada por conflictos desde que Maduro asumió la Presidencia venezolana en 2013, tras la muerte de Hugo Chávez, y que se ha deteriorado progresivamente hasta una ruptura total de relaciones diplomáticas.

Uno de los primeros choques ocurrió cuando Maduro criticó la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional dominicano, al considerar que afectaba a migrantes haitianos. En ese contexto, afirmó: “Nosotros somos hermanos incondicionales del pueblo de Haití, y el que se meta con el pueblo de Haití se metió con el pueblo venezolano”, expresión que generó malestar en sectores oficiales dominicanos.

A pesar de ello, Maduro fue invitado a la toma de posesión del entonces presidente Danilo Medina en agosto de 2016. Posteriormente, regresó al país en enero de 2017 para participar en la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en lo que sería su última visita oficial a República Dominicana.

Entre 2017 y 2018, el Gobierno dominicano, bajo la gestión de Medina, promovió al país como sede de un diálogo entre el oficialismo venezolano y la oposición, con el acompañamiento del entonces canciller y del expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero. Sin embargo, los esfuerzos fracasaron ante la falta de garantías electorales, culminando con la reelección de Maduro en un proceso desconocido por gran parte de la comunidad internacional.

República Dominicana se sumó a ese desconocimiento, adoptando una postura más activa contra el Gobierno venezolano en foros como la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), lo que marcó el quiebre político entre ambos países.

La relación se tensó aún más con la llegada de Luis Abinader al poder en 2020. Su Gobierno retiró al embajador dominicano en Caracas, manteniendo solo un encargado de negocios, y reforzó su llamado a elecciones libres y democráticas en Venezuela. Tras los comicios de julio de 2024, que Maduro ganó sin la publicación de actas electorales, República Dominicana desconoció los resultados, rompiendo completamente las relaciones y suspendiendo los vuelos directos entre ambas naciones.

Posteriormente, el Gobierno dominicano facilitó la incautación de dos aviones vinculados al régimen venezolano, recibió en el país al opositor Edmundo González —a quien reconoció como ganador de las elecciones— y entregó las aeronaves a Estados Unidos durante la visita del secretario de Estado, Marco Rubio. Además, declaró al Cartel de los Soles como organización terrorista.

El último encuentro entre Maduro y un presidente dominicano ocurrió en septiembre de 2023, durante la Cumbre Sur-Sur en La Habana, Cuba. En esa ocasión, el mandatario venezolano calificó la relación con Abinader como positiva en un mensaje difundido en redes sociales.

Antes de llegar a la Presidencia, Maduro también mantuvo vínculos con República Dominicana como canciller del Gobierno de Hugo Chávez. En 2010, durante un intento de mediación del entonces presidente Leonel Fernández entre Venezuela y Colombia, surgieron desacuerdos diplomáticos que tensaron momentáneamente las relaciones, aunque posteriormente se normalizaron.

Durante ese período se concretaron importantes acuerdos bilaterales, entre ellos la compra del 49 % de la Refinería Dominicana de Petróleo (Refidomsa) por parte de PDVSA, por un monto de 131 millones de dólares, así como pactos de cooperación en materia antinarcóticos.

Hoy, tras más de una década de desencuentros, la relación entre República Dominicana y Venezuela permanece rota, marcada por profundas diferencias políticas y diplomáticas.